Fue la mejor del mundo por poco tiempo, y hace rato que perdió esa condición, pero hay un número uno del que difícilmente se baje la serbia Ana Ivanovic, y es el de la sonrisa más luminosa del tenis.
En un circuito de dientes apretados, miradas fieras y rubias bellezas frías, la morena Ivanovic aporta calidez y simpatía. Y esta temporada, otra vez su mejor tenis.
“Me siento una persona y una jugadora diferente ahora, disfruto mucho más. Quizás estos años me hicieron apreciar mucho más este tipo de victorias”, dijo la serbia de 26 años tras protagonizar el gran impacto del Abierto de Australia: 4-6, 6-3 y 6-3 sobre la estadounidense Serena Williams, número uno del mundo.
“Es simplemente maravilloso”, dijo resplandeciente la serbia. “No es fácil jugar con una campeona así. Nunca la había derrotado, pero ella también es humana y siente la presión”.
Ivanovic se medirá a la canadiense Eugenie Bouchard, vencedora hoy de la australiana Casey Dellacqua por 6-7 (5-7), 6-2 y 6-0. Hace dos semanas ganó el torneo de Auckland.