Sufrimiento y dedicación están incluidos en la ruta al éxito, un camino que Jennisín Rosanía tuvo que recorrer para conquistar una medalla de oro, aunque la campeona mundial le agrega a la travesía amor por el deporte que se practica y sacrificios físicos y mentales.

Ella peleó lesionada de un pie y una mano cuando ganó el campeonato mundial máster de jiu jitsu brasileño, un deporte que poco practican las mujeres en Panamá.

Su medalla de oro la convirtió en la primera panameña que logra esta distinción y ahora está a la espera para que las autoridades deportivas la reconozcan y obtenga los beneficios que tal hazaña trae consigo.

En Panamá, todos los campeones mundiales tienen derecho a una pensión vitalicia de 500 dólares mensuales.

De la conquista ha pasado poco, su proeza la realizó en agosto pasado en Las Vegas (EU), donde venció primero a la brasileña Ariana Da Silva y, posteriormente, a la hasta entonces campeona Jolie Boyle, de Inglaterra.

En ese último combate, la campeona panameña peleó con un esguince en su mano izquierda y con el dedo pequeño del pie izquierdo fracturado.

Su esposo e instructor Eduardo Grimaldo le insistió que combatiera, pese a que sus lesiones le impedían estar a un 100% de condiciones.

Rosanía, que ha practicado varios deportes, tomó el riesgo y fue al enlonado, donde empleó su especialidad de pasar guardia para poder dominar a su contrincante.

En las peleas a la campeona panameña, oriunda de Colón, le gusta mantenerse arriba de sus rivales para aprovechar que es difícil voltearla, gracias a una habilidad que adquirió cuando practicaba gimnasia.

Tras el pleito, la colonense se convirtió en la primera panameña que ostenta un cinturón chocolate, el más alto rango en Panamá para una mujer que practica este deporte.

La campeona mundial de la categoría de 120 a 129 libras reveló que su indumentaria (kimono) tiene un costo aproximado de entre 150 y 200 dólares, y también algunas de las bondades y exigencias de este rudo deporte. Rosanía practica en la academia Rilion Gracie Panamá, bajo la dirección del maestro Guillermo González, y antes de partir hacia tierras estadounidenses la nueva campeona era cinturón morado en el peso de 120 a 129 libras, de la categoría de 36 a 40 años.

“Para mí, fue una felicidad inmensa cumplir con esta meta, luego de tantos sacrificios. Lo más alto en cualquier deporte es ganar un mundial. Soy campeona mundial”, agregó.

El evento en que Rosanía ganó la presea de oro fue reconocido por la Federación Internacional de Jiu Jitsu Brasileño (Ibjjf, por sus siglas en inglés).

¿Qué es jiu jitsu para usted? Después de haber practicado flag football, fútbol, gimnasia y voleibol, la colonense considera que el jiu jitsu es el deporte más completo, y lo atribuye a la fortaleza y rapidez que se adquiere. “Ningún otro deporte me ha dado las condiciones del jiu jitsu”, añadió.

¿Para qué sirve jiu jitsu? Esta disciplina es un estilo de vida, porque tus compañeros se convierten en tu familia.

Rosanía destacó que muy pocas féminas practican el jiu jitsu, debido a que no se atreven a entrar en un deporte que tradicionalmente ha sido dominado por el sexo masculino.

Por esta razón, a la campeona mundial se le dificulta encontrar rivales de su peso y categoría en Panamá, teniendo que optar por participar en eventos internacionales.

“Espero ser un vehículo de motivación para que más mujeres se involucren en este deporte”, advirtió la campeona, que ahora es la número cinco el ranking mundial de su categoría.

Rosanía está casada, tiene tres hijos, trabaja como jefa del departamento de deportes para todos en Pandeportes, y entrenó por dos horas diarias antes de viajar a Las Vegas.

“Ahora tengo que practicar más para poder foguearme y defender con éxito mi corona el próximo año en el mundial”, añadió. Por último, hizo un llamado a los atletas que practican artes marciales a no pelear en las calles y a seguir los patrones disciplinarios de este deporte.