El entrenador de Perú, Ricardo Gareca, rezó ayer ante la imagen del Señor de los Milagros en un templo de Lima antes de partir a Europa para participar en el Mundial de Rusia-2018.
“He venido a despedirme del Señor”, les dijo el estratega argentino a las monjas Nazarenas del Santuario del Señor de los Milagros en Lima.
El entrenador de 60 años, acompañado Sergio Santín y Alfredo Honores, miembros de su cuerpo técnico, ingresó al templo, donde rezó arrodillado durante varios minutos frente a la venerada imagen ante el asombro de algunos fieles.
En octubre del 2017, antes de viajar a Nueva Zelanda para jugar al primer partido de repechaje a Rusia-2018, el seleccionador visitó el mismo templo. Gareca se declara “católico, apostólico y romano por bautismo y por convicción”, tal como comentó en abril en una reunión con jóvenes en el Seminario Santo Toribio de Mogrovejo en Lima. “En este acontecimiento de la clasificación tiene mucho que ver la gente”, dijo.