Se ha vuelto un hábito no poder ganar en el Rommel Fernández en hexagonales de eliminatorias. Un mal de la selección que de momento nadie ha dado con la cura.
El martes contra Estados Unidos fue otro empate más en casa en la era de Hernán Darío Bolillo Gómez, que lo festejó igual o mejor que en su anterior 0-0 con México.
Contra los aztecas el técnico colombiano celebró el empate y aclaró que había sido nada menos que contra México, no contra el Deportivo Tapita.
Frente a Estados Unidos volvió a festejar el 1-1. Se ganó un punto, no se perdieron dos, insinuó.
“Ubiquémonos, sacar un empate ante Estados Unidos en una eliminatoria con toda su gente, vamos a respetar la historia de los contrarios. Estados Unidos es mundialista, miren los jugadores que tiene, si ustedes quedaron aburridos con ese empate me da más pena, a mí no me da ni cinco de pena haber empatado, a mí me da alegría de cómo jugó el equipo, la disciplina que tuvo y el punto que sumó”, sentenció.
La falta de victorias en el Rommel Fernández en estas etapas de las eliminatorias ha sido un mal sin cura en la selección, el coliseo de Juan Díaz se ha vuelto como un repelente para que la selección no consiga triunfos. En 12 partidos como local, solo se ha conseguido una victoria en los últimos tres hexagonales de la Concacaf (2005-2013 y 2017).
Pese a que siempre se dice que la casa se respeta y que ganar en ella es la clave para clasificar a un Mundial, este mal ha hecho daño en la selección de generación en generación, primero con el Cheché Hernández, más tarde con Julio Dely Valdés y ahora con el Bolillo Gómez.
En 2005 se empataron dos partidos en casa (Guatemala y México) y se perdieron los otros tres.
En 2013 fueron tres empates en el Rommel, además de una victoria y una derrota, mientras que en lo que va de este 2017 van dos empates.
Por como se dieron los resultados en la cuarta fecha, la selección todavía se mantiene tercera en la tabla de posiciones, un puesto que da un pase directo al Mundial.
En cuatro fechas de la eliminatoria pasada, Panamá era cuarto en la tabla de posiciones con seis puntos, en esta edición con el Bolillo Gómez es tercero con cinco.
Con Julio Dely Valdés Panamá llegó a liderar la tabla de posiciones en la tercera fecha, pero en la cuarta jornada cayó al cuarto puesto, de donde nunca más se pudo levantar. El mal: no ganar en casa.
En la hexagonal de 2013, en los partidos del Rommel Fernández, se empató ante Costa Rica, Jamaica y México, se le ganó a Honduras y se perdió con Estados Unidos.
En la hexagonal de 2017, se le ganó de visita a Honduras, se empató sin goles en casa con México, se perdió en Trinidad y Tobago y se repite un empate en el Rommel ante Estados Unidos.
La diferencia entre una y la otra, es que hace cuatro años al menos se habían marcado cinco goles en cuatro fechas, dos de ellos se los hicieron a Honduras Blas Pérez y Luis Tejada, hoy, en cuatro juegos solo se han conseguido dos tantos.

UN MAL SIN CURA
El mal de no ganar en casa es una enfermedad que al principio no se nota. Pasó en la última hexagonal, donde después de la euforia de un primer puesto durante la tercera fecha fue bajando con el paso de los partidos. Una empate sin goles en casa con México y las dos derrotas seguidas de visitante ante Costa Rica y Estados Unidos, fueron haciendo mella en el seleccionado nacional que tuvo Julio Dely hasta el desenlace fatal contra Estados Unidos, cuando se cerró con una derrota.
TERCEROS
Después de conseguir cuatro puntos en las dos primeras fechas en la era del Bolillo Gómez, la producción bajó en las dos últimas, con un punto en dos partidos.
El viernes en Puerto España la selección dejó perder un partido que pudo por lo menos haberlo empatado ante un rival que aprovechó un error defensivo cuando Román Torres salió con toda la parsimonia a cambiarse un taco fuera de la cancha, lo que aprovechó el equipo caribeño para marcar el único gol del partido. Los jugadores no pudieron manejar la ansiedad para terminar las jugadas ofensivas que se crearon y al final se tuvieron que resignar con su primera derrota.
El martes se volvió a cometer un error con Felipe Baloy, en una jugada que no ameritaba ningún peligro. Dos errores que propiciaron los únicos goles que ha encajado Jaime Penedo.
Sumado a los errores se anexa la falta de gol para culminar todas las llegadas ofensivas que le crearon a Estados Unidos, en un partido que era para más, pero de nuevo la ansiedad hizo mella en los jugadores, que no pudieron resolver un partido donde mostraron carácter y corazón, pero sufrieron de lo mismo, cabeza fría a la hora de encarar el marco rival.
“Lo más importante es que se llega y esperemos que en los momentos oportunos se anote”, señaló el técnico.
TRABAJO DE DEFINICIÓN
El Bolillo Gómez dice sobre el tema de la falta de definición, que son trabajos específicos que no se pueden hacer en la selección, porque en ella se da información de una colectividad, de un orden que da un estilo al grupo.
Dice que no tiene el tiempo para dedicarse a esos trabajos específicos, que corresponde a sus clubes.
SACANDO CUENTAS
A pesar del mal de no ganar en casa, la selección se ubica tercera con cinco puntos. Por delante vienen visitas a Costa Rica, México y Estados Unidos, que previendo que no se puedan sacar puntos, estos habría que conseguirlos en el Rommel ante Trinidad, Honduras y la misma Costa Rica.
Si gana los tres juegos en casa serían 14 puntos que dan para el repechaje o en el mejor de los casos para clasificar como terceros.
En la hexagonal para el Mundial de 2006, Costa Rica clasificó tercero con 16 puntos y Trinidad y Tobago fue al repechaje con 13; para 2010 Honduras clasificó tercero con 16 puntos y Costa Rica fue al repechaje con los mismos puntos, mientras que para 2014 Honduras fue tercera con 15 puntos y México clasificó al repechaje con 11.

