Blas Pérez sentenció que ahora sí puede retirarse del fútbol por la puerta de adelante.
El delantero de la selección de Panamá de 36 años de edad, que propició el polémico gol del empate contra Costa Rica, consideró que el partido contra los ticos no fue para nada el más difícil que haya tenido con la selección; por el contrario, indicó que “ha sido el más hermoso”.
Pérez y Edgar Bárcenas fueron los jugadores que se quedaron al final en la cancha, compartiendo con mucha gente que estaba sobre la grama del estadio Rommel Fernández.

Todos querían tomarse fotos con Blas, mientras que el jugador los atendía, y entre abrazos, conversaba con todos y caminaba de un lugar para otro.
“Espera, Campo Elías”, respondió cuando le dije que le iba a hacer una entrevista con video. Por un momento se pensó que no se iba a poder, porque la gente lo rodeaba y lo seguía para donde se moviera. Con selfis o fotos posadas, nadie se quedó sin un recuerdo del jugador del Municipal de Guatemala. Hasta que por fin, junto con un canal de México, nos atendió.
“Dale, Campo”, dijo en un tono agradable sin que estuviera cansado.
¿A quién le dedicas este triunfo?
“A mi papá, tú lo sabes. Él siempre ha sido mi fan número uno, y especialmente está dedicado a él”. (Su padre, que tenía el mismo nombre, murió hace cinco años).
Blas dijo sentirse más que contento. “Hemos hecho historia, y la verdad que Panamá se merecía ese lindo momento”.
Con 11 goles en las eliminatorias mundialistas, el delantero panameño tenía una asignatura pendiente. En la eliminatoria para Sudáfrica 2010, sufrió mucho cuando El Salvador los eliminó en el Cuscatlán (3-1) y Blas tuvo una ocasión que desperdició cuando se iba ganando el juego 1-0.
En esos momentos reconoció que tuvo mucho tiempo sin poder dormir.
Hace cuatro años se repitió la misma pesadilla con la derrota ante Estados Unidos en el Rommel Fernández, donde lloró sin consuelo y también reconoció que no había podido dormir por días.
El martes por fin consiguió hacer realidad el sueño.
“La tercera era la vencida”, afirmó el goleador panameño.
“El fútbol a veces es un poco ingrato, pero al final cuando uno se sacrifica, lucha y se mete en la mente que las cosas van a salir, salen, y hoy [martes] se dio lo que queríamos, que era clasificar al Mundial”, indicó.
Blas agradeció al público y, aunque le llamó la atención el lleno que se dio en el estadio Rommel Fernández, sentenció que “ellos se lo merecen”.
“Hicieron un sacrificio para venir a vernos y espero que lo disfruten de una buena manera”, dijo.
El goleador panameño reconoció que después del 4-0 contra Estados Unidos el viernes en Orlando, “fueron días difíciles”.
“Sinceramente, nos dieron palo como se dice. Muchas críticas, muchas ofensas para todos los jugadores; pero bueno, uno a veces tiene que trabajar contra todo ese tipo de cosas, hacerse fuerte mentalmente. Nos olvidamos de esas cosas extras y dentro del terreno hicimos el trabajo.
Al preguntársele que los “viejitos”, como les dicen a los más veteranos, consiguieron la gran hazaña, Blas respondió: “Lo único que puedo decir es que ahora me puedo retirar por la puerta de adelante”.
Explicó que lo conseguido el martes ha marcado su carrera. “Son 17 años fuera de mi país luchando, 3 eliminatorias mundialistas, 2 sufriendo, y en esta me tocó gozar. Verdaderamente que nos lo merecemos, porque la familia también fue fundamental para nosotros”.
Blas recalcó que lo del martes fue algo bonito, que nadie se lo creía. “Con el empate allí y sabiendo que los resultados se estaban dando, sabíamos que en cualquier momento podía venir un gol”.
Durante el intermedio en el camerino dijo: “Decíamos que nos iba a tocar una oportunidad y había que aprovecharla, no sabíamos con quién. Pero se dio lo que queríamos. Román salió como un fantasma, si se puede decir así, salió como un goleador de área y marcó.
Sin embargo, apuntó que no sabía cómo iba el marcador en Trinidad y Tobago, pero que después del gol de Román se lo confirmaron.
“Esto será histórico e inolvidable para todos los panameños”, sentenció el jugador, que comenzó a formar parte en 2006.