Ashley Ponce quería ser un pelotero de Grandes Ligas y con esa mentalidad batalló durante seis campañas en el sistema de ligas menores de los Piratas de Pittsburgh hasta que esa organización tomó la decisión de darle de baja en 2015.
Después de eso, Ponce regresó a Panamá, donde combinó su faceta de atleta en el béisbol nacional Mayor con la de técnico a nivel de categorías menores, junto a su hermano gemelo Dimas.
En la última temporada de la Liga Probeis, mientras formaba parte del cuerpo técnico del equipo de los Federales de Chiriquí, a Ponce se le volvieron a abrir las puertas de la pelota rentada estadounidense con la organización de los Azulejos de Toronto.
“Existía una vacante en la organización de José Mayorga (también panameño) y me recomendó. Posteriormente tuve varias entrevistas, en las que gracias a Dios me fue bien”, comentó Ponce a La Prensa desde Dunedin, Florida, donde está la sede primaveral de los Azulejos.
Toronto contrató a Ponce, de 31 años, como su coach de primera base y de infielder para el equipo Vancouver Canadians, su filial de la categoría Clase A Fuerte.
“Siempre había anhelado tener esta oportunidad de trabajar como coach a nivel profesional. Poder enseñar es algo que me apasiona. Transmitir los conocimientos que adquirí como jugador y también apoyado en las cosas nuevas con este béisbol”, agregó el chiricano.
Ponce reconoció que este será un año de aprendizaje, pero se siente listo para sacarle el máximo provecho.


