El valor accionarial de British Petroleum (BP) se ha reducido prácticamente a la mitad desde el pasado 20 de abril, fecha en la que comenzó el vertido de petróleo en el Golfo de México a causa del colapso de la plataforma Deepwater Horizon.
Los títulos de la petrolera británica cayeron ayer un 6.65%, manteniendo su caída libre por el temor de los inversores a la mala imagen que la compañía se está granjeando en Estados Unidos por las continuas críticas del presidente, Barack Obama.
Cuando se produjo el accidente de la plataforma operada por BP frente a las costas de Estados Unidos, que ha producido una catástrofe medioambiental de grandes proporciones, el valor accionarial se ha reducido en este período en 66 mil millones de euros (88 mil millones de dólares).
Las alarmas se desataron en la Bolsa de Londres en las primeras horas de negociación, cuando los títulos de BP llegaron a perder un 12% después de que en la víspera el Departamento de Justicia de Estados Unidos informara de que está estudiando vías legales para evitar que la petrolera reparta dividendos hasta que no se dilucide su plena responsabilidad económica por el vertido.
Además, el secretario del Interior Ken Salazar manifestó que BP debería compensar económicamente a otras petroleras que han tenido que despedir a trabajadores, por la moratoria impuesta por la Casa Blanca a la exploración en aguas oceánicas profundas.
Estas declaraciones fueron recibidas con cierta preocupación en el Reino Unido, donde dirigentes políticos como el alcalde de Londres Boris Johnson advirtieron de que se está generando una “retórica anti-británica” en algunos círculos estadounidenses.
Johnson consideró en declaraciones a la BBC que BP ya ha pagado “un precio muy alto”, y expresó su preocupación acerca del deterioro de la imagen del Reino Unido en Estados Unidos, país en el que residen el 40% de los accionistas de la firma británica. No obstante, desde el Gobierno se trató de restar importancia a estas declaraciones y tanto el primer ministro David Cameron como el ministro de Exteriores William Hague declararon que el vertido no supone una merma a las buenas relaciones entre ambos países.
Durante una visita a Afganistán, Cameron dijo comprender “la frustración del Gobierno de Estados Unidos y declaró que “BP debe hacer todo lo que pueda para hacer frente a la situación”.
Cameron dijo que hablará de este tema en una de sus habituales conversaciones telefónicas con el presidente estadounidense.




