Las importaciones alemanas aumentaron más que las exportaciones en julio, provocando una disminución del superávit comercial y dando a entender que la mayor economía de Europa volverá a depender de la demanda interna para impulsar el crecimiento en el tercer trimestre.
Las exportaciones subieron un 0.2% en términos desestacionalizados a lo largo del mes, mientras que las importaciones presentaron un incremento del 2.2%, según las cifras publicadas el viernes por la Oficina Federal de Estadísticas. Ambos datos estuvieron por debajo de lo esperado.
El superávit desestacionalizado se redujo a 23 mil 205 millones de dólares tras los 25 mil 228 millones de dólares registrados en junio.
La lectura de julio estuvo por debajo de la media prevista por un sondeo de Reuters que apuntaba a 24 mil 157 millones de dólares.
Las cifras de comercio se conocen después de que se publicasen resultados que presentaron un descenso de los pedidos industriales en julio causado por la debilidad de la demanda interna, mientras que la demanda extranjera se mantuvo estable, una señal extraña de flaqueza económica a tan solo tres semanas de las elecciones federales.
Sin embargo, Carsten Brzeski, economista del banco ING, dijo que la economía alemana estaba en buena forma. Aunque los datos industriales han dejado mucho que desear, los fuertes fundamentales, combinados con unos indicadores de confianza optimistas, siguen apuntando a un rápido repunte en la actividad industrial tras las vacaciones de verano, dijo Brzeski.
El aspecto positivo de este débil comienzo del tercer trimestre es que el potencial de mejoría se ha incrementado claramente, añadió el economista. La confianza empresarial de Alemania se contrajo en agosto, aunque menos de lo esperado, después de haber alcanzado anteriormente tres máximos históricos seguidos, lo que sugiere que el repunte impulsado por el consumo de Alemania continuará pese a las preocupaciones por el escándalo de las emisiones de coches.
