El Gobierno alemán levantó la prohibición a más de 3 mil 50 granjas después de que fueran inspeccionadas, pero mil 635 continuaban cerradas luego de descubrir que el alimento para ganado estaba contaminado con dioxina, una sustancia cancerígena, y se reunió con los productores de forraje para encontrar la fuente del problema.
Funcionarios alemanes propusieron que los alimentos para animales de crianza sean sometidos a controles más estrictos, mientras que Alemania y otras naciones de la Unión Europea necesitan mejorar y hacer más centralizada la vigilancia a los contenidos de dioxinas, después de que altos niveles de esas obligaran el cierre temporal de miles de granjas en el país.
El problema estalló la semana pasada en crisis cuando investigadores alemanes encontraron niveles excesivos de dioxina en huevos y algunas aves.
Las autoridades ordenaron a 4 mil 700 granjas que suspendieran temporalmente las ventas de carne de ave y cerdo, así como huevos, como medida preventiva a un problema.
Eslovaquia también levantó la prohibición a la venta de productos de ave y otros animales de crianza procedentes de Alemania.
La ministra de Agricultura alemana, Ilse Aigner, dijo que las autoridades trabajan de manera incesante para determinar quién y cómo contaminó los alimentos para animales que se enviaron a miles de granjas y anunció que se adoptarán medidas severas penales contra los responsables.
“El daño causado es inmenso”, expresó la ministra a la prensa al término de una reunión con productores de alimentos para animales.
“Debe haber y habrá sanciones en este caso”.
Aigner dijo que se debería prohibir a las compañías la producción de grasas industriales y grasas para animales de crianza, a fin de anular la posibilidad de que grasas industriales terminen en la elaboración de alimentos para animales.
