REFORMA A LA LEY DE RESPONSABILIDAD SOCIAL FISCAL

Alza en déficits limita calificación de riesgo

Alza en déficits limita calificación de riesgo
Alza en déficits limita calificación de riesgo

El aumento de los déficits fiscales aprobado en la Ley 51 de 2018, que reformó la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, vuelve a poner de manifiesto las dudas de las calificadoras sobre la credibilidad de la política fiscal de Panamá, lo que supone un obstáculo para que el país mejore su calificación de riesgo.

La agencia Fitch Ratings reconoce que la nueva forma de calcular el déficit es más simple, ya que elimina la posibilidad de aumentar el gasto si los aportes del Canal de Panamá al Estado no llegan a cierto nivel.

Pero también eleva los límites de déficits previstos antes del cambio de la ley (incluyendo el potencial ajuste) para los años 2018, 2019, 2020 y 2021.

Aumentar el límite del déficit es lo mismo que tener licencia para incrementar los gastos realizados por el Estado por encima de lo que dictaba la norma antes de ser reformada.

El Gobierno defendió que este año se hacía necesario aumentar la capacidad de gasto para generar un impulso en la economía a través de la obra pública. “Entendemos el motivo contracíclico, pero es un nuevo ejemplo que posterga metas de consolidación y relaja la posición fiscal permitida para los próximos años. Va a permitir mayores déficits y un aumento continuado de la deuda por unos años”, dijo a este diario Todd Martínez, director de Soberanos de América Latina en Fitch Ratings.

Alza en déficits limita calificación de riesgo
Alza en déficits limita calificación de riesgo

“Habría sido difícil cumplir con la meta fiscal de este año aun con el ajuste de la vieja ley”.


Todd Martínez
Fitch Ratings.

Para el especialista, el espacio fiscal ganado este año hará más fácil cuadrar las cuentas, dado el comportamiento de los ingresos y los gastos durante este ejercicio. “Mirando las cifras fiscales del primer semestre, hubo un desempeño muy débil de los ingresos tributarios y un aumento fuerte del gasto corriente y de capital. Habría sido difícil cumplir con la meta fiscal de este año aun con el ajuste de la vieja ley”, dijo Martínez, que no descartó que el Gobierno hubiese tenido que recurrir a recortar gastos, algo que habría sido difícil en la víspera de un año electoral.

La agencia llama la atención sobre el deterioro de los ingresos. Habitualmente el nivel de endeudamiento de los países se mide en proporción del producto interno bruto (PIB), porque el desempeño de la economía suele estar vinculado a la captación de ingresos. No obstante, Martínez señaló que en la economía de Panamá “hemos visto un crecimiento muy fuerte, pero no se ve reflejado en los ingresos fiscales”. De hecho, atribuyó los desvíos fiscales a la falta de ingresos más que al aumento de gasto.

En lugares que tienen estas características, además de la relación deuda/PIB se mide    la relación deuda/ingresos.

Según datos de 2017, la relación deuda/PIB de Panamá está en 38%, similar a otras economías con la misma calificación de riesgo (BBB), pero el aumento en los déficits aprobado elevará este ratio en los próximos años.

Mientras que la relación deuda/ingresos es de 186%, superior a otros países con la misma calificación (167%).

“La relación deuda/PIB se ve bien en Panamá, pero la deuda se paga con ingresos y en esto Panamá no se ve tan bien”, afirmó Martínez, que consideró que para aspirar a una mejora de calificación, se tendrían que reforzar los ingresos, así como estabilizar o iniciar una senda a la baja de los indicadores de deuda.

De las tres grandes calificadoras, Fitch es la única que tiene la perspectiva de la deuda de Panamá en “estable”. Las otras dos elevaron la perspectiva a “positiva”, lo que supone que habría ciertas probabilidades de recibir una mejora de calificación.

Moody´s también se refirió a los cambios introducidos en la ley en un comunicado. Señaló que se simplifica la regla fiscal y se introducen controles al gasto, apoyando la credibilidad y efectividad de la política fiscal.

También se refiere a los aumentos de déficit fiscal que, según sus cálculos, elevará la relación deuda/PIB a 39% este año, aunque seguirá por debajo del ratio de 50% de países con similar calificación.

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