La fuerza de un alza en todas las naciones en desarrollo después del aumento de las tasas de la Reserva Federal (FED) se ha convertido en un enigma para los inversionistas globales. Pero la respuesta podría ser simple: las perspectivas de crecimiento.
Si bien el aumento de los costos de los préstamos en Estados Unidos suele hacer subir el dólar, los responsables de la política monetaria se mostraron menos optimistas de lo que esperaban los inversionistas, lo que hizo que el dólar cayera y los activos de los mercados emergentes tuvieran una fuerte alza.
Eso dio a los inversionistas un respiro para deleitarse con la perspectiva de un crecimiento más rápido en Estados Unidos porque, cuando el mercado más grande del mundo despega, mejora la suerte de los países de todo el mundo.
“La recuperación mundial se está fortaleciendo e, incluso, Europa está mostrando algunas señales de vida”, dijo Hertta Alava, responsable de mercados emergentes de FIM Asset Management, Ltd., en Helsinki. “Hubo un leve debilitamiento a finales de febrero, pero los inversores han vuelto a la cancha. Este ambiente es bueno para la actitud hacia el riesgo”.
Las acciones de los países en desarrollo experimentan la racha de alzas más larga en siete meses, y el peso mexicano y el rand sudafricano llevaron un indicador de monedas emergentes al nivel más alto desde mayo de 2015. El fondo que cotiza en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) iShares MSCI Emerging Markets, que sigue las acciones de naciones en desarrollo, registró entradas por $197 millones el lunes, las segundas en una semana. Las acciones chinas y el won de Corea del Sur fueron las estrellas del auge desde la última subida de las tasas estadounidenses.
La mayoría de los inversores tiene preferencia por los activos asiáticos para el resto de 2017.
