BMW AG esbozó un sombrío comienzo para el sector automotor el próximo año y dijo que su negocio tendrá que prepararse para desafíos que van desde las guerras comerciales hasta las consecuencias del brexit y la tarea de cumplir normas de emisiones más estrictas.
El segundo fabricante de autos de lujo más grande del mundo reportó ganancias trimestrales que no cumplieron con las expectativas, lo que dio un tono sombrío que contrastó con sus rivales, el propietario de Mercedes-Benz, Daimler AG, y Volkswagen AG. Ambos pronosticaron una recuperación durante el cuarto trimestre gracias a la liquidación de inventario de vehículos y la mantención del impulso de las ventas en China.
Es demasiado pronto para decir si las cosas mejorarán en 2019, mientras la compañía se prepara para las guerras comerciales, los costos del brexit y los “desafíos regulatorios”, dijo el director financiero Nicolas Peter en una conferencia telefónica con periodistas. “Cuánto de eso se puede traspasar a los consumidores es una gran interrogante”.
La rentabilidad de ventas de la fabricación de automóviles, una medida clave de ganancias, disminuyó a casi la mitad durante el tercer trimestre, afectada por las tensiones comerciales, mayores provisiones y presión de precios. BMW, cuyas marcas Mini y Rolls-Royce se fabrican en Gran Bretaña, se está preparando para que el Reino Unido deje la Unión Europea sin un acuerdo de salida, señaló el máximo ejecutivo, Harald Krueger.
Los fabricantes de automóviles están luchando en múltiples frentes.
Mientras que ya se encontraban presionados por las demandas de inversiones récord para agregar modelos eléctricos, las tensiones comerciales se han intensificado en los últimos meses y las nuevas normas de pruebas de emisiones en la UE distorsionan el mercado.

