Incluso, en el corazón de la industria energética de Estados Unidos, el carbón no puede tomar un respiro. En la última semana, Vistra Energy, Inc., anunció que cerrará tres grandes centrales eléctricas de Texas que funcionan con el combustible, citando bajos precios de la electricidad y competencia del gas natural barato y las energías renovables.
Los cierres forman parte de una tendencia en todo Estados Unidos: el año pasado, el carbón representó menos de un tercio de la generación de energía en el país estadounidense. Los cierres de plantas en Texas subrayan cómo el abundante gas de los yacimientos de esquisto, junto con el costo a la baja de las energías eólica y solar, está agotando a la industria del carbón de EU.
A pesar de que el presidente Donald Trump prometió un regreso del carbón, un reciente repunte en la producción del combustible ha vacilado. “La gran nota al pie de página sobre el énfasis de Texas en la energía es que ya han construido muchos parques eólicos, están anticipando más y mucha [energía] solar”, dijo Kit Konolige, analista sénior de Bloomberg Intelligence.
