TURISMO

Comerciantes del barrio de Notre Dame, inquietos por su futuro

Con una expresión inquieta en el rostro, unos treinta comerciantes se reúnen alrededor de un café, en un bar cerca de Notre Dame. El incendio, que el lunes devastó parte de la catedral parisina, ha obligado a los pequeños comerciantes de la zona a cerrar sus tiendas.

Casi todos los restaurantes, tiendas de souvenirs, floristas o delicatessen instalados cerca de la catedral han cerrado sus puertas y sus dueños, que se reunieron el jueves en el bar Quasimodo -nombre del inquilino más famoso de la catedral -, están desesperados. “Normalmente, vienen muchísimos turistas, más de 500 por día”, pero “desde el martes todo está cerrado”, suspira Virginie Aranda, que tiene un pequeño puesto en el famoso mercado de flores de Ile de la Cité, el céntrico barrio parisino en el que está ubicada la catedral, cuyas torres quedaron ennegrecidas.

La policía ha instalado un cordón de seguridad alrededor de Notre Dame, impidiendo que los curiosos, pero también los turistas, accedan a esta isla natural, que se encuentra en medio del río Sena y a la que desde el lunes solo pueden acceder residentes y dueños de comercios. Los comerciantes temen que el vasto perímetro de seguridad establecido para que los investigadores y los expertos puedan evaluar la magnitud de los daños les cueste caro.

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