El consumo en el Reino Unido comienza, al parecer, a resquebrajarse --arrastrando posiblemente consigo la fortaleza económica del Reino Unido.
Las ventas minoristas cayeron sorpresivamente por tercer mes en enero, poniendo en duda el componente clave del reciente impulso de la economía.
La caída dejó tanto la tasa de crecimiento a tres meses como la anual en sus niveles más bajos en más de tres años. Estas cifras podrían ser el inicio de un enfriamiento pronosticado del gasto en los hogares al tiempo que los británicos descubren que su poder adquisitivo se erosiona debido a una inflación más alta.
Su materialización confirma las advertencias del gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, de que este año el consumo vacilará, uno de los criterios “cruciales” que mencionó para mantener las tasas de interés en un mínimo récord pese a que la economía se expande y el crecimiento de los precios se acelera. Carney recibió críticas el año pasado por predecir una fuerte desaceleración si los británicos votaban a favor de abandonar la Unión Europea.