La energía solar se está abaratando tanto que hasta estados del Golfo Pérsico con abundancia de crudo están adoptando ese recurso renovable. Se trata tanto de seguir vendiendo combustibles fósiles como de contener sus emisiones de carbono.
Como tienen casi el 30% de las reservas de petróleo del mundo y algunos de los costos de producción más bajos, los países árabes del Golfo Pérsico probablemente dependan durante años de las exportaciones de crudo como pilar de su prosperidad.
Pero los avances de la tecnología solar hacen que rinda en términos de costos como para explotar la abundante luz solar de la región en vez de quemar su petróleo y su gas natural para mantener en funcionamiento las centrales eléctricas.
El consumo de electricidad en los países árabes del Golfo Pérsico creció en promedio 6% por año desde 2000, impulsado por la expansión demográfica y el crecimiento de industrias con uso intensivo de energía, dijo en un informe Ada Perniceni, socia en Dubái de la consultora A.T. Kearney.
Los gobiernos buscan formas más eficientes de satisfacer esa demanda creciente, y la accesibilidad cada vez mayor de las fuentes renovables está aumentando la participación de la energía solar y eólica en la matriz energética de la región.
Se proyecta que para fines de 2020, Medio Oriente y el norte de África tengan 24.1 gigavatios de capacidad eólica y solar, cerca del séxtuple de los 4.2 gigavatios instalados hasta el año pasado, según Bloomberg New Energy Finance.

