A PROPóSITO...

Evaluación de daños por efectos climáticos

Los fenómenos relacionados con el clima cada vez son más frecuentes e intensos en la región. Centroamérica es una de las áreas más vulnerable del mundo a los efectos del clima, porque sufre las inclemencias de El Niño de forma recurrente, afectando en mayor medida a las familias que dependen del sector agropecuario para su subsistencia.

A nivel global, el sector agrícola es uno de los más vulnerables, ya que absorbe el 23% de los daños y las pérdidas por desastres naturales. Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), indica que entre 2005 y 2015, los desastres originados por fenómenos naturales costaron al sector agrícola de América Latina y el Caribe cerca de $22 mil millones, solo en pérdida de cosechas y ganado.

A pesar de ser un sector vulnerable, los eventos no son debidamente cuantificados.Algunos países evalúan daños y pérdidas, sobre todo en caso de desastres de gran intensidad, pero no de manera sistemática ni tampoco para desastres de menor escala, pero de alta frecuencia -conocidos como “fenómenos extensivos”. Esto dificulta la toma de decisiones para la planificación de la gestión del riesgo de desastre y la evaluación del retorno de la inversión. Sólo con un sistema de evaluación se pueden definir estrategias de respuesta más efectivas para amenazas y desastres de distintas escalas.

Evaluar daños y pérdidas por desastres en el sector es, además, parte de la agenda con la que están comprometidos los países a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres. Para apoyar a los países en la institucionalización y sistematización de los procesos de evaluación, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha puesto a su disposición una metodología que permite calcular los daños de producción y activos y las pérdidas de producción. Los países analizaron las ventajas que brinda esta herramienta en el marco de una reunión técnica facilitada por la FAO.

Estos esfuerzos resultarán en un mejor monitoreo y registro de los daños y pérdidas en la agricultura y en la implementación de medidas de reducción del riesgo respaldadas por instrumentos financieros que permitan avanzar hacia una Centroamérica más sostenible y resiliente.

El autor es Oficial de Gestión de Riesgo de Desastres de la FAO

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