GASTO SOCIAL

Finlandia reduce falta de hogar con un enfoque innovador

Observe alrededor de las calles de Helsinki, mire los rincones de los edificios o debajo de los puentes y esto es lo que no verá: cajas de cartón, sacos de dormir o tiendas de campaña, señales reveladoras de dormir al aire libre en ciudades de todo el mundo.

En Finlandia, la falta de vivienda ha caído aproximadamente un 40% en la última década, pese a una recesión. Mientras políticos en Berlín, Londres y Nueva York luchan por resolver sus crisis de viviendas asequibles con regulaciones y congelamiento de alquileres, alojamiento temporal, viviendas sociales y cofinanciamiento público de apartamentos de alquiler reducido, Finlandia adoptó un enfoque más directo. El Gobierno construyó más casas y las entregó a las personas que más las necesitaban.

El país es un puesto de avanzada, uno de varios a nivel mundial, del movimiento Housing First, una idea nacida en Nueva York a principios de los años 90 en la cabeza del psicólogo nacido en Grecia Sam Tsemberis.

Filadelfia y Burlington, Vermont, siguieron los pasos de Nueva York y establecieron los programas Housing First que aún existen en la actualidad. En Estados Unidos, el relativamente escaso gasto social ha obligado a organizaciones no lucrativas a encontrar enfoques innovadores, pero limitó su aplicación, explicó Tsemberis. En otros lugares, estos programas para revertir la carencia de hogar crónica se aplican a escala nacional, basados en la idea de que la vivienda es un derecho humano.

Más de 17 países de todo el mundo, desde Canadá hasta Nueva Zelanda, están adoptando métodos similares. El problema de la gente que duerme en las calles ha sido prácticamente erradicado en Finlandia, un país de 5.5 millones de habitantes donde alrededor de 500 personas no tienen a dónde ir en la noche. La cifra se compara con las 52 mil personas sin hogar en Alemania, un país de 80 millones de habitantes.

Edición Impresa

ENVÍOS POR EMAIL