VENTA DE GRANOS

Guerra comercial golpea a industria de la soja

En el polo agroexportador de Rosario, sobre el río Paraná en Argentina, las plantas de molienda de soja están sintiendo el impacto de una guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Algunas de las enormes instalaciones a lo largo del río quedaron inactivas y otras despidieron trabajadores. Todas tienen problemas a medida que la industria pierde participación del mercado de la harina de soja que se produce a partir de los granos.

En el pasado, la mayor parte de la harina de soja argentina se ha exportado a destinos como Vietnam e Indonesia. Pero esas ventas fueron reemplazadas por las de Estados Unidos, solo uno de muchos cambios en los patrones del comercio global que resultaron de la disputa comercial de Washington y Pekín. Las modificaciones tienen consecuencias de largo alcance. En este caso, Pekín impuso aranceles de represalia sobre ventas estadounidenses de granos de soja, lo que a su vez, dejó varados millones de toneladas de granos de soja en Estados Unidos, deprimiendo los precios. Eso hizo que fuera más barato procesar los porotos y exportar harina de soja al sudeste asiático, socavando a la industria argentina. “En el medio de los aranceles y la guerra comercial está la gente, estamos nosotros”, dijo Javier Spinelli, un responsable del sindicato que representa a unos mil 300 trabajadores en el sector de procesamiento de soja de Rosario.

“Estamos permanentemente viendo las noticias a ver si hay un cambio de aranceles o el tuit de Donald Trump en símbolo de amistad con Xi Jinping”, agregó el sindicalista.

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