Drones del tamaño de tapas de alcantarillas contribuyen a que la mayor compañía eléctrica de España reduzca los costos de la electricidad verde al detectar problemas en aspas de turbinas eólicas y paneles solares mucho antes que los ingenieros.
La inversión de $586,000 que hizo Iberdrola, S.A. en la firma fabricante de drones Arbórea Intellbird SL no solo contribuye a que la compañía entienda mejor la forma en que la tecnología está reconformando el sector energético, sino que también presenta un nuevo modelo para el capital de riesgo para las mayores empresas eléctricas de Europa.
El financiamiento forma parte de los $82 millones que Iberdrola ha reservado para incubar nueva tecnología, una inversión que es notable por su pequeña escala.
Mientras compañías eléctricas rivales, desde Centrica Plc hasta Fortum Oyj y EON SE, destinan centenares de millones a proyectos de capital de riesgo, Iberdrola se inclina por alternativas menores y menos caras y prefiere investigar nuevas ideas.
“No se trata de dinero. Nuestro objetivo es aprender lo más posible”, dijo en una entrevista en Londres Agustín Delgado, el máximo responsable de innovación y sustentabilidad de Iberdrola.
“Eso tiene mucho más valor que los $82 millones invertidos hasta ahora”.
El programa de Iberdrola de apoyo a la innovación es menor que los brazos corporativos de capital de riesgo que establecieron otras compañías eléctricas que, por lo general, aportan entre $2.34 millones y $5.84 millones por transacción de un fondo de $117 millones o más, dijo Meredith Annex, analista de Bloomberg New Energy Finance. En comparación, Centrica ha reservado $132 millones para capital de riesgo, EON alrededor de $133 millones por año desde que comenzó en 2013 y Fortum $234 millones, según un análisis de BNEF.
“El capital de riesgo puede ser una forma barata de explorar nuevas áreas”, dijo Annex. “Tiene ventajas sobre otros métodos como investigación y desarrollo en el interior de la compañía o la exploración de fusiones y adquisiciones. Da a los actores tradicionales acceso a fuentes externas de talento y aísla esa relación de su propia cultura empresarial, que podría ser más lenta y más adversa al cambio”.
Equipados con cámaras y sensores, los drones pueden inspeccionar turbinas eólicas, parques solares y líneas eléctricas en mucho menos tiempo que los ingenieros que realizan la tarea con un telescopio. Reúnen imágenes infrarrojas, detectan puntos de pérdida de energía en paneles solares y sectores débiles de las aspas de turbinas que necesitan mantenimiento.
Luego de invertir en Arbórea en 2014, Iberdrola ha contribuido a que la startup se expanda y empiece a atender a otras firmas manufactureras, entre ellas Siemens Gamesa Renewable Energy S.A.
La compañía eléctrica trató de lanzar su propio programa de drones hace años, pero fracasó. “Nuestros ingenieros saben mucho sobre la actividad central de la empresa pero no eran pilotos expertos en drones”, dijo Delgado.

