SEGURIDAD ALIMENTARIA

Importaciones colapsan al agro

Importaciones colapsan al agro
Importaciones colapsan al agro

El exceso de importaciones de alimentos agropecuarios se convierte en un cáncer a punto de hacer metástasis en el sector.

La reducción o eliminación de aranceles de importación, las cuotas pactadas en los tratados de promoción comercial y la caída en los precios de los alimentos en el extranjero, le han abierto las puertas a las importaciones.

Cebolla, maíz, arroz pilado, tomate fresco, queso mozzarella, carne de cerdo y pollo aparecen en la lista de las principales importaciones durante el último año.

Estas compras desmedidas están azotando a la producción de alimentos en el país, sin que los comerciantes traspasen a los consumidores las reducciones en los precios, denuncian los productores.

Al cierre de 2016 al país ingresaron 1.5 millones de quintales de arroz pilado, 514 mil 13 quintales más que los adquiridos en 2015, según estadísticas de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa).

Las importaciones del grano, justo en la época de cosecha local, provocó que los dueños de molinos disminuyeran su ritmo de compra del arroz nacional.

En la región de Panamá este (Chepo, Tortí y Darién), 21 mil hectáreas estuvieron en riesgo de perderse en el campo, durante noviembre del año pasado, debido al exceso de arroz importado.

En aquella ocasión, el Estado a través del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) se comprometió a adquirir 100 mil quintales del grano en cáscara a los arroceros locales.

El precio del quintal de arroz en el mercado internacional el año pasado se fijó por debajo de 9 dólares o el equivalente a 9 centésimos por libra. Sin embargo, en Panamá, productores, molineros y el Estado acordaron una tarifa regulada para el quintal de arroz húmedo y en cáscara de 24.50 dólares puesto en el molino.

Los industriales compran al productor el quintal del grano húmedo en cáscara a 17 dólares, y el gobierno subsidia los 7.50 dólares restantes. El precio al consumidor se estableció en 40 centésimos la libra por el cereal de primera y 60 centésimos la libra por el grano especial. En ningún momento se ha reflejado el bajo precio del arroz importado a los consumidores.

Las importaciones este año también han provocado crisis en la producción de tomate, cebolla, ñame, lácteos y carne de cerdo. En todas, el Estado ha salido a comprar el excedente.

En los tres años de la administración del presidente Juan Carlos Varela se han desembolsado 90 millones de dólares en la compra de producción local.

Importaciones colapsan al agro
Importaciones colapsan al agro
Importaciones colapsan al agro
Importaciones colapsan al agro

En arroz se han adquirido 7.3 millones de quintales por un valor de 83.1 millones de dólares, según cifras del IMA. Para la compra de lácteos se acordó destinar 4 millones de dólares y en carne de cerdo se comprometieron a adquirir 100 mil bolsas de 15 libras cada una por un valor total de 1.5 millones de dólares.

Los productores califican las compras estatales como medidas “apagafuego”, ante la falta de políticas agropecuarias a largo plazo.

“El Estado a través de los gobiernos tiene la culpa de la crisis en el sector, porque aprobaron tratados de libre comercio que solo benefician al importador en detrimento del productor local, asegura Paulino Vásquez, vicepresidente de la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan).

Panamá no es autosuficiente en la producción agropecuaria, pero las importaciones en época de cosecha local cada vez más acentúan la caída en las tierras de cultivo, en la cría de animales y producción de leche, denunció Vásquez.

“El Estado con las compras a través del IMA está interviniendo sanamente y sin provocar distorsiones en el mercado local”, manifestó Eduardo Carles, ministro de Desarrollo Agropecuario.

El Estado tiene que entrar a regular las distorsiones que provocan las importaciones porque de lo contrario la recuperación del sector fuera más traumática. Las compras a la producción nacional se traducen en un mayor otorgamiento de préstamos y una mayor confianza del productor en invertir en la actividad agropecuaria. Por más que algunos califiquen estas medidas de “apagafuegos”, aseguró Carles.

José Graziano da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), asegura que las importaciones por sí mismas no son negativas.

“Un país no puede producir todo lo que consume de forma competitiva. De hecho, la importación de alimentos también favorece a una mayor diversidad de productos y puede beneficiar a los consumidores. También garantizan el suministro de alimentos cuando la oferta nacional no es suficiente para abastecer a la población o se ve afectada por efectos del clima u otras razones”, dijo el representante de la FAO.

Existen diversos factores que inciden en el precio de los commodities agrícolas, entre ellos el volumen de la producción, las reservas mundiales, los efectos del clima sobre las cosechas y la demanda alimentaria.

“Esta complejidad hace que no exista una única receta para que los costos de la canasta básica de alimentos desciendan. Sin embargo, fomentar la producción y el consumo de alimentos locales, frescos y de temporada, sí contribuye a reducir costos y promueve una alimentación sana y nutritiva”, asegura Da Silva.

Los productores alegan que la solución para frenar las importaciones desmedidas está en modificar el Decreto Ley 11 de 2006, que creó la Aupsa.

Los dos proyectos que se han aprobado en la Asamblea Nacional fueron vetados parcialmente por el presidente, Juan Carlos Varela. El gobierno planea establecer unas mesas de trabajo que se instalarán en la tercera semana de agosto y serán lideradas por especialistas de la FAO, según los planes del ministro Carles.

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