OPINIÓN
El primero siempre es el más difícil. El primer paso, el primer proyecto, el primer negocio, el primer artículo, también. La presión es tanta por querer hacerlo bien –por querer que salga perfecto– que empezamos a buscar todas las excusas para demorarnos. “Que no tenemos suficiente tiempo”, “que no tenemos suficiente dinero”, “que no estamos lo suficientemente preparados”. Nos
empezamos a llenar de miedos y terminamos no empezando nada.
Mi nombre es Stefany, tengo 25 años y soy promotora de emprendimiento. Como esto de “Promotora de Emprendimiento” no es un título reconocido comúnmente, siempre sale alguna “tía” confundida a exigirme que le describa exactamente qué es lo que yo hago. Explico: mi trabajo consiste en compartir historias de emprendedores que han tenido éxito, organizar eventos y programas que eduquen acerca del emprendimiento y crear una comunidad de emprendedores. Hasta ahora, todas las oportunidades han surgido por una invitación, a través de Facebook, para tomar café.
Mi entrada al emprendimiento fue un aterrizaje de emergencia. Se
preguntarán cómo empecé en esta travesía: fue por “necesidad”. En ese momento yo necesitaba renunciar a mi trabajo. A falta de un plan B, organicé una conferencia TEDx a la que bauticé con el tema de “Emprendimiento”, para ganar un poco de tiempo e inspiración.
Para asegurar la calidad de la conferencia, entrené a los oradores en sus presentaciones. Luego, de pronto y sin planearlo, me vi contratada por uno de esos oradores para entrenarlo a hablar en público. Con toda la casualidad que sugiere la frase “una cosa llevó a la otra”, me vi en la oportunidad de renunciar a mi trabajo y empezar mi proyecto independiente como coach de presentaciones.
Fue entonces cuando empecé a escribir en Facebook acerca del emprendimiento y de la vida luego de empezar mi propio negocio. Nuevamente, de pronto y sin planearlo, me vi en la oportunidad de empezar a apoyar y aconsejar a los emprendedores primerizos acerca de cómo empezar sus primeros negocios. Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), “emprender” es el acto de iniciar un negocio nuevo. Su reporte explica que Panamá es una economía impulsada por la eficiencia (a diferencia de los factores naturales o la innovación), y que tenemos uno de los mayores índices de emprendimiento por oportunidad (en vez de necesidad) en Latinoamérica. Aquel “de pronto y sin planearlo” de mi inicio en el emprendimiento es totalmente el producto de que vivimos en un país lleno de oportunidades para empezar nuevos negocios.
En un país donde surge demanda por productos y servicios todos los días, así mismo surgen nuevas ofertas, de las manos de aquellos que pueden reconocer las oportunidades y aprovecharlas.
Aunque somos una economía impulsada por la eficiencia, nuestros procesos de emprendimiento están lejos de ser eficientes. Aunque vivimos en un país de oportunidades, no tenemos la estructura para que todos aprovechemos todas las oportunidades. Confundimos nuestro panorama citadino repleto de rascacielos con la esperanza de que el panorama de emprendimiento esté igual de repleto. La realidad de que no es así nos da la oportunidad de hacerlo.
Semanalmente, recibo en Facebook invitaciones a tomar café, de aspirantes
a emprendedores que tienen preguntas y quisieran consejos.
En mi vida los cafés se han convertido en una divisa tan alternativa como los bitcoins. Sin embargo, he caído en la cuenta de que todos los nuevos emprendedores tienen, más que menos, las mismas dudas y necesitan las mismas respuestas.
Así nació la idea para empezar esta columna. Este es un espacio para recibir preguntas y ofrecer respuestas que puedan ayudar a más de un emprendedor a la vez.
Este es un espacio para consolidar una comunidad de emprendedores panameños que está buscando cómo aprovechar las oportunidades que están allá afuera.
Esta columna es un café, el primero de muchos por venir cada lunes.
El que se queda esperando el momento adecuado, se queda esperando.
#ArrancaYa.

