LUNES CON EL PIE DERECHO

LUNES CON EL PIE DERECHO: Las otras mitades del 13

LUNES CON EL PIE DERECHO: Las otras mitades del 13
Rafael Correa presidente de Ecuador hizo el anuncio. LA PRENSA/ ...

OPINIÓN

Hace unas semanas, inicié la clase de emprendimiento que dicto en la universidad con un acertijo para mis estudiantes: “¿Cuál es la mitad de 13 que no es 6.5”? Algunos de mis estudiantes contestaron, “No hay”. Si uno divide 13 entre 2, su respuesta en cualquier calculadora funcional siempre será 6.5. Otros estudiantes presentaron respuestas que obtuvieron jugando con escritura en números romanos, deletreando la palabra, o incluso colocando el número en una lista de números primos.

Al reconsiderar lo que significa “mitad” o incluso lo que significa “trece”, los estudiantes descubrieron una serie de respuestas mucho más variadas y creativas de lo que hemos aprendido que es posible con la aritmética tradicional. Nos rodean problemas tradicionales que comúnmente resolvemos (o dejamos de resolver) de maneras tradicionales.

Hace unos meses, Panamá se convirtió en una de las sedes del emprendimiento exitoso: Uber. Uber es una aplicación móvil que permite a sus usuarios solicitar un “taxi” que esté cerca, recibir el servicio de transporte y, pagar digitalmente. Se dice de manera jocosa que Uber resolvió el problema del “no voy”, pero en realidad ofrece una nueva alternativa para más de uno de los problemas del transporte público.

Cuando uno escucha casos de éxito como este, no podemos evitar latigarnos con frases como: ¿Por qué no se me ocurrió eso a mí? O, incluso, “eso nunca se me hubiera ocurrido a mí”. La realidad es que los emprendedores no son genios, sino que son los estudiantes que redefinieron lo que significaba “trece” y buscaron una solución.

La internet está plagada de listas como, por ejemplo, “Las 10 características que comparten los emprendedores exitosos”. Cuando uno está buscando cómo emprender, leer (y confiar en) estas listas puede ser tan peligroso cómo buscar en Google nuestros síntomas y quedar paranoicamente convencidos de que sufrimos de una enfermedad fatal. Estas listas nos llevan a creer (y temer) que los rasgos del emprendedor son de nacimiento, cuando en realidad son hábitos aprendidos y puestos en práctica.

La semana pasada, con gusto recibí correos que compartían la misma pregunta: ¿Cómo empiezo? ¿Cómo me convierto en emprendedor? Antes de contestar, propongo que repensemos qué significa “emprendedor” y descubramos todas las maneras en las que podemos empezar a emprender en nuestras vidas.

Si definimos “emprendedor”, no solamente como la persona que empieza un negocio, sino como la persona que busca problemas y pone en práctica soluciones nuevas, se hace infinitamente más accesible la práctica de emprender. El primer paso que debemos tomar hacia ser un emprendedor que ejecuta su propio negocio, es empezar a pensar como emprendedor y actuar como emprendedor.

En Latinoamérica, inevitablemente vivimos con una cultura postcolonial y paternalista en la que es común quejarnos de todo aquello que no funciona. Sin embargo, nuestras quejas en realidad son instancias en las que reconocemos un problema. Cuando nos quejamos, lo hacemos con la intención (o la esperanza) de que alguien más resuelva ese problema. Si cada vez que tenemos una queja hacemos una lista de 10 posibles maneras de resolver el problema, estaríamos practicando cómo tener buenas ideas de potenciales negocios.

Porque, qué son los negocios si no soluciones (en la forma de productos o servicios) a problemas, carencias y necesidades de la sociedad.

La vida es tan irónica que yo, que siempre fui una pésima estudiante de matemáticas, estoy explicando el emprendimiento a través de metáforas de aquella ciencia que se me hace tormentosa. Pero hay una cosa que no puedo negar y es que los niños que más practican cómo resolver problemas de matemáticas, son a los que les va mejor en el examen.

La respuesta a la pregunta de “cómo empezar” es: practicando. Practicando cómo resolver las quejas personales y cotidianas hasta que el hábito de la queja se vea reemplazado por el hábito de la solución. Muchos negocios surgen de la urgencia de mejorar soluciones existentes.

Esta parece ser una propuesta filosófica, pero es una propuesta de actitud. Esta es la diferencia entre hacer dieta y cambiar nuestros hábitos alimenticios.

Porque el emprendimiento va mucho más allá que tomar el paso de empezar un negocio. Emprender es resolver todo el día, todos los días, de la manera más eficiente. Hay que estar preparados, practicados y acostumbrados, a responder a los obstáculos con agencia y no con inercia.

RETO: Convierte tus quejas en una lista de 10 buenas ideas. #Arranca Ya.

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