El Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) está preocupado por la condición actual de las instalaciones de Refinería Panamá, S.A., ubicadas en Bahía Las Minas, planta de propiedad de la compañía de capital estadounidense, Texaco.
La refinería era capaz de procesar 36 millones de barriles diarios, pero hoy sus instalaciones están en condiciones de deterioro tan "evidentes y severas" que requerirían inversiones cuantiosas para reactivarlas, advierte el documento oficial que plasma la política energética del país.
La Refinería dejó de producir combustibles a partir del 31 de diciembre del año 2002 y desde entonces se importan todos los productos terminados.
Como resultado, Panamá es ahora un país "sumamente" expuesto a los vaivenes ocasionados por la volatibilidad de precios de productos terminados en los mercados internacionales, según el MICI.
Al presentar la política energética para los próximos 15 años el pasado lunes, el ministro Alejandro Ferrer dijo que el cierre de la planta refinadora fue un error de parte de la administración pasada.
"Lo que es peor aún", dijo Ferrer, "es que no se exigió la obligatoriedad de mantener dicha infraestructura... en condiciones tales para que la misma pudiera ser reactivada", especialmente al surgir las condiciones para que la planta fuera operada nuevamente, una práctica común en la industria.
Una fuente de refinería dijo que la decisión de cerrar la planta fue por motivos económicos, de mutuo beneficio para Texaco y el Gobierno.
Entre otras cosas, quedaron sin efecto todas las concesiones, exenciones y beneficios que confería el Contrato No. 35 de 1992, firmado entre las partes.
