El presidente Mauricio Macri pronunció ayer una ardorosa defensa de su política de austeridad en el discurso sobre el estado de Argentina ante el Parlamento, a pesar de la crisis económica que golpea a la tercera economía de Latinoamérica.

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“Hoy Argentina está mejor parada que en 2015 (cuando asumió). Seguimos haciendo cambios profundos. Salimos del pantano”, dijo en una arenga vehemente e interrumpida por ovaciones de sus legisladores.

Índice de Precios

Macri no volvió a decir que “la inflación baja”, como hace un mes. Las estadísticas oficiales marcaron 2.9% de alza de precios en enero, lo que elevó el acumulado interanual a 50%, el más alto en 28 años.



La primera sesión del Congreso fue turbulenta, en línea con un clima de campaña para las elecciones generales del 27 de octubre. El mandatario habló a voz en cuello y por momentos a los gritos y desencajado, mientras la oposición protestaba y levantaba carteles con la leyenda “Hay otro camino” o “Macri fuera ya”.

Al justificar el severo recorte del gasto público que empujó al país a la recesión, dijo que “el déficit fiscal es lo que provoca la inflación y la pobreza”. Su objetivo comprometido ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) es “el déficit fiscal cero”.

Macri dijo que “algunos cambios requieren paciencia” y que “no hay vuelta atrás” con las políticas que se están aplicando, pese a que la inflación acumula un 50% interanual, la pobreza crece y hay cierre de fábricas.