El primer ministro español Mariano Rajoy enfrenta una fragmentación de los mercados financieros locales en momentos en que los gobiernos europeos avanzan hacia una unión bancaria.
En los próximos meses, las 17 regiones semiautónomas del país podrán crear un impuesto a los depósitos bancarios, dijo el ministro de Presupuesto, Cristóbal Montoro, luego de una reunión con los responsables locales de presupuesto.
El Gobierno decidió acatar un fallo de la Corte Constitucional que estableció que el impuesto pertenece a la jurisdicción regional, dijo.
“Los bancos sufrirán el impuesto más de lo que se beneficiarán las regiones del gravamen”, dijo Santiago Carbo-Valverde, un economista de la asociación de bancos de ahorros de España, Funcas, que es además profesor de banca y finanzas de la Universidad Bangor de Gran Bretaña. “El impuesto no se justifica desde un punto de vista económico y penalizará la liquidez bancaria cuando más necesaria sea”.
El gravamen se instrumentará en momentos en que los bancos españoles y sus pares de la zona del euro se someten a un análisis en el marco de un estudio en tres etapas del Banco Central Europeo, antes de que el banco central se haga cargo de la supervisión de las entidades el año próximo, lo que constituye un primer paso hacia una unión bancaria.
El crédito bancario declinó en España 21% respecto de su punto más alto de 2008 en tanto la liquidez barata del BCE no alivió la contracción del financiamiento.
