ESTRATEGIA AMBIENTAL

Movilidad eléctrica para descarbonizar

Movilidad eléctrica para descarbonizar
Movilidad eléctrica para descarbonizar

Panamá puso a rodar la estrategia nacional de movilidad eléctrica, un proyecto que tiene como meta ir reemplazando los vehículos de motor a combustión por carros eléctricos que no contaminan.

La iniciativa va en sintonía con la tendencia global de ir descarbonizado el transporte terrestre, luego de más de un siglo de uso de combustibles fósiles.

Como primer paso, a mediados de noviembre se instalará el comité interinstitucional de movilidad eléctrica, según los planes de la Secretaría Nacional de Energía (SNE) y la resolución de Gabinete 103 del 28 de octubre de 2019.

Se contempla un plan de transición de la flota de vehículos particulares, el parque de automóviles del sector público y el sistema de transporte público de pasajeros que opera Mi Bus.

Gases contaminantes

23.7% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Panamá provienen del sector transporte. 218 vehículos eléctricos se han registrado en Panamá desde 2011 a marzo de 2019: 48 eléctricos de batería y 170 híbridos. 40.8% de las emisiones provienen de la generación eléctrica.



La estrategia disminuiría las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los vehículos entre un 10% y un 20% al 2030. Estas proyecciones son el resultado de un estudio desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y que se gestionó desde el gobierno de Juan Carlos Varela (2014-2019) con la participación del Ministerio de Ambiente y la Secretaría Nacional de Energía.

“La movilidad eléctrica es clave para lograr la mitigación de emisiones en el sector transporte, por lo que su aporte podría ser presentado como una acción de mitigación apropiada para Panamá”, destaca el informe.

Se proyecta que en los próximos 10 años, entre el 25% y el 40% de los vehículos privados que circulen en el país sean eléctricos. Esto corresponde a más de 225 mil carros, si se tiene en cuenta que hoy el parque vehicular de Panamá incluye más de un millón de unidades.

También sería extensivo al transporte masivo de pasajeros, para lo cual ya hay un plan piloto con el uso de un autobús que sirve la ruta desde la Plaza 5 de Mayo al Casco Antiguo.

Se pretende que en 2030, del 15% al 35% de los autobuses de las distintas rutas del país sean eléctricos. A través de una cooperación técnica no reembolsable, se analiza un esquema financiero que permita el reemplazo de la flota de Mi Bus, primeramente. Esto llevaría a reducir el uso de combustibles fósiles y las emisiones contaminantes.

En el sistema de transporte masivo de pasajeros de la capital operan la línea 1 y línea 2 del Metro, que funcionan con energía eléctrica y que mueven a casi 500 mil personas por día.

Movilidad eléctrica para descarbonizar
Movilidad eléctrica para descarbonizar

Incentivos

Una de las primeras medidas a corto plazo para la ejecución de la estrategia es retomar la propuesta de incentivos fiscales para la importación de vehículos eléctricos, reconoce el secretario de Energía, Jorge Rivera Staff.

Sin embargo, el funcionario reconoce que antes es necesario analizar en el comité interinstitucional, en conjunto con el equipo técnico del Ministerio de Economía y Finanzas, las ventajas e impactos de formular incentivos diferenciados para vehículos híbridos y los completamente eléctricos.

En el estudio de la agencia de Naciones Unidas se propone consultar con la Asociación de Distribuidores de Automóviles de Panamá y otros actores del sector privado el atractivo de una ley de incentivo fiscal para promover la compra de vehículos eléctricos. Se han debatido incentivos fiscales de excepción sobre el impuesto selectivo al consumo, el impuesto de transferencia de bienes muebles y servicios (Itbms) sobre la importación y sobre la venta.

También se establecerían tarifas preferenciales en los peajes de los corredores, reducción en el pago de la placa y el revisado vehicular. Estas posibilidades podrían llevar a que en el corto plazo se cierre la brecha de costo entre los carros eléctricos y los de motor de combustión interna.

En el estudio se reconoce que es necesario crear los incentivos para acelerar la transición del sector transporte a vehículos eléctricos. Estos incentivos deben ser estructurados de forma tal que apunten a toda la cadena de suministro y las partes interesadas, que sean atractivos tanto para importadores, distribuidores, clientes finales, así como a privados interesados en ofrecer servicios de carga.

Además de los incentivos fiscales, se deberían considerar, según el estudio, estímulos indirectos que influyan en la decisión de un comprador al momento de seleccionar su vehículo, como poner estacionamientos preferenciales en comercios y oficinas con cargadores de energía o crear carriles exclusivos.

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