El presidente de Estados Unidos (EU), Barack Obama, afirmó que apoya “con entusiasmo” el crecimiento económico de Brasil, pero no se pronunció sobre las aspiraciones de este país a ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
En la primera jornada de una gira por América Latina, de la que Brasil es la primera etapa, Obama se reunió durante más de una hora en Brasilia con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, con la que abordó asuntos como Libia, la cooperación energética o los lazos económicos y comerciales entre los dos países.
Los acontecimientos en Libia se han convertido en protagonistas durante esta visita, después de que las grandes potencias comenzaran los ataques para imponer una zona de exclusión aérea con el fin de proteger a los civiles de la ofensiva del régimen de Muamar el Gadafi.
Pero también tuvo amplias palabras para el crecimiento brasileño. Así, señaló que Brasil es un país “líder global y regional” y un ejemplo para el mundo, con el que EU mantiene importantes lazos diplomáticos, económicos y culturales.
Su visita, agregó, representa “una oportunidad histórica para lograr una cooperación aún mayor durante décadas”. En concreto, aludió a la relación comercial, “una de las mayores que tenemos”, pero aun así, “hay mucho más que podemos hacer”.
Aunque los lazos comerciales se han doblado en la última década, China es hoy día el principal receptor de las exportaciones brasileñas.
Obama mencionó en particular la colaboración para la construcción de infraestructuras, en particular las previstas para la celebración del Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro, asunto que también fue objeto de un acuerdo firmado.
También se refirió a las reservas de petróleo de Brasil, que podrían comenzar a explotarse en el plazo de cinco años y en las que se calculan que existen reservas cercanas a los 80 mil millones de barriles.
