Todos coinciden en que las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) son una de las mejores herramientas para el ejercicio de la profesión de contador. Sin embargo, la polémica no está en el fondo, sino en la forma.
Mientras el presidente del Movimiento de Contadores Públicos Independientes, Gustavo Gordón Lay, reclama la soberanía contable del país, el presidente del Colegio de Contadores Públicos Autorizados, John Cheng, no observa ningún problema en seguir las reglas que impone la globalización de los negocios.
La junta directiva del Movimiento de Contadores Públicos Independientes convocó ayer una conferencia de prensa para explicar su posición sobre la adopción de las NIC. Gordón Lay insistió en que la Junta Técnica de Contabilidad del Ministerio de Comercio e Industrias no está facultada para adoptar normas de contabilidad en nombre de los contadores.
Gordón Lay recordó que el 26 de noviembre de 2001, la Corte Suprema de Justicia suspendió provisionalmente los efectos de la resolución No 3 de 30 de agosto de 2000, dictada por la Junta Técnica de Contabilidad, en la que se adoptan de forma íntegra las normas de contabilidad emitidas y que emita el Comité de Normas Internacionales de Contabilidad (IASC, por sus siglas en inglés).
Las normas internacionales de contabilidad permiten medir los recursos financieros de empresas y organizaciones de acuerdo con parámetros uniformes.
Según el Movimiento de Contadores Independientes, las NIC que adopta la cuestionada resolución se muestran como un texto normativo extranjero que puede utilizarse sin necesidad de una resolución arbitraria que lo adopte, como si fuera suyo, y pretenda aplicarlo imperativamente, con exclusión de las normas locales y otras normas internacionales que tradicionalmente han sido utilizadas como referencia por los contadores panameños.
