Banco Popular Español SA, el prestamista que repetidamente acudió a los accionistas para captar fondos con los que cubrir las pérdidas de propiedades inmobiliarias tóxicas, ha anunciado una pérdida en el cuarto trimestre de $3 mil 900 millones, mientras intenta recuperarse de la crisis inmobiliaria en España.
El banco anotó en el año 2016 unas provisiones por valor de $6 mil 140 millones para cubrir pérdidas por partidas como préstamos, bienes raíces y exceso de intereses cobrados a clientes por préstamos hipotecarios, según el informe remitido a las autoridades reguladoras el viernes. La pérdida trimestral se compara con la pérdida de $3 mil 200 millones pronosticada en una encuesta de seis analistas.
El banco español recurrió a los inversores para recaudar $2 mil 700 millones en una venta de acciones en junio en un esfuerzo por sanear activos inmobiliarios tóxicos que se acumularon.
