El Banco Central de Brasil redujo su previsión de crecimiento económico para 2017 y espera que la inflación permanezca baja los próximos dos años, una señal de que está listo para profundizar un relajamiento monetario para sacar a la economía de la recesión.
En su informe trimestral de inflación, publicado ayer, el emisor redujo su pronóstico de crecimiento económico para 2017 a un 0.8% desde un 1.3%.
Además, mantuvo sus pronósticos de inflación para 2017 y 2018 en un 4.4% y un 3.6%, respectivamente, por debajo de la meta oficial de 4.5%. Se espera que una fuerte caída de los precios y la contracción de la actividad lleven al Banco Central a bajar su tasa de interés de referencia Selic en 50 puntos básicos en la reunión que tendrá en enero, tras dos recortes seguidos de 25 puntos básicos cada uno.
El ministro de Hacienda Henrique Meirelles, un expresidente del banco central, dijo que esperaba que los encargados de política monetaria aceleraran el ciclo de alivio si la inflación continuaba frenándose.
En su reporte, el banco dijo que la economía, que entrará en su tercer año de recesión, frenará más la inflación, que este año llegó a tasas de dos dígitos.
La entidad espera ahora que 2016 termine con una inflación de un 6.5%. Carlos Viana, director de política económica del banco central, dijo que las proyecciones no reflejaban la cifra de inflación de mediados de diciembre más baja a lo esperado.

