La economía británica creció un 0.2% en el primer trimestre, una décima menos del dato adelantado de abril, anunció ayer la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), aludiendo a un comportamiento del sector servicios peor de lo estimado en un principio. Este segundo dato, tras la publicación de las cifras preliminares a finales de abril, confirma que la economía del país se ralentizó a principios de este año, tras un cuarto trimestre de 2016 todavía marcado por un crecimiento del 0.7%, en el momento en el que las autoridades se disponen a negociar la salida británica de la Unión Europea.
El sector servicios experimentó un desarrollo más lento (0.2% de subida en el primer trimestre respecto al cuarto trimestre de 2016).
Los servicios constituyen el componente más importante de la economía británica, apoyada entre otros por los potentes sectores de las finanzas, la distribución, la hostelería y los transportes.
La ONS señaló en especial que los sectores de las ventas al por menor y la hostelería experimentaron una disminución de su actividad. Los otros sectores de la economía británica (industria, construcción y agricultura) crecieron ligeramente, entre un 0.1% y un 0.3%.