El grupo automotor francés Renault se plantea demandar a su expresidente Carlos Ghosn luego de haber revelado ayer la existencia de 11 millones de euros ($12.3 millones) de “gastos sospechosos” en una filial con Nissan en Holanda.
El fabricante francés termina así la revisión de sus cuentas y cierra en forma definitiva un capítulo que envenenó durante varios meses sus relaciones con su socio japonés Nissan, el primero en revelar las malversaciones financieras que llevaron a la detención de Ghosn en Japón el pasado 19 de noviembre.
La auditoría interna, realizada de manera conjunta desde hace meses por Renault y Nissan en su filial holandesa RNBV, identificó 11 millones de euros de gastos sospechosos que comprometen a Carlos Ghosn, liberado bajo fianza en abril en Tokio. Los 11 millones abarcan “sobrecostos de desplazamiento de Ghosn en avión”, que podrían ser trayectos personales en jet privado, entre otros.

