El sorprendente repunte del precio del café en enero da esperanza a los millones de pequeños caficultores, muchos de ellos trabajando en América Latina, que luchan cada día por mantener sus cultivos frente a la volatilidad de los mercados y el cambio climático.
Contra pronóstico, el precio medio de la libra del grano según el indicador de la Organización Internacional del Café (OIC), con sede en Londres, aumentó en enero un 3.9% hasta $1.10, su nivel más alto en cuatro meses.
Más espectacular fue la subida del 22% de la clase arábica, la más preciada y que hasta hace poco experimentó una devaluación frente al tipo robusta, más económico y en alta demanda por los fabricantes de café soluble.
“El aumento de enero ha sido inesperado y es una buena noticia para los pequeños caficultores, que viven pendientes del precio del café para intentar rentabilizar sus cultivos”, declaró el jefe de operaciones de la OIC, el colombiano Mauricio Galindo.

