Los tanqueros gigantes anclados a lo largo de la costa escocesa en el fiordo de Forth no iban a ninguna parte. Simplemente proporcionaban espacio de almacenamiento flotante, porque no había demanda de su carga, crudo del mar del Norte.
Pero las pantallas de las computadoras de las salas de operaciones del mundo contaban una versión diferente. Los precios hasta abril subían, lo que indicaba que alguien estaba comprando, lo cual asombraba a los operadores e infligía grandes pérdidas a algunos.
No fue el único episodio extraño en el mercado de Brent, cuyo precio determina el costo de prácticamente todo producto basado en petróleo, desde combustible para aviones hasta cucharas de plástico. Esos movimientos inusuales afectaban tanto la confianza que algunos operadores se retiraron del mercado.
El comprador en virtualmente todas las ocasiones fue Royal Dutch Shell Plc, según entrevistas a decenas de ejecutivos del sector y datos que recopiló Bloomberg.
El año pasado Shell dominó hasta tal punto la negociación de Brent, que llevó al mercado hasta contra los principios fundamentales de la oferta y la demanda globales, según entrevistas a participantes en el mercado que pidieron que no se revelara su identidad en relación con las actividades de una firma rival.
Shell dijo en una declaración que los competidores no tenían fundamentos para criticar su comportamiento.
Shell, más conocida por sus yacimientos de petróleo y sus refinerías, es también la mayor compañía comercializadora de petróleo del mundo y maneja contratos que superan las necesidades de su actividad central y le permiten hacer apuestas especulativas en decenas de mercados.
Con operaciones similares a las de Wall Street desde Londres hasta Singapur, Shell comercializa más de 12 millones de barriles por día de crudo físico y productos refinados —más de la décima parte del consumo mundial de petróleo— además de “varios múltiplos” de esa cantidad como derivados”, según una presentación de Shell.
Si bien ninguno de los entrevistados calificó de ilegal la actividad de Shell, todos dijeron que la compañía violaba reglas tácitas que regían el mercado, que tiene escasa regulación.
Ejecutivos de varias compañías comercializadoras rivales, entre ellas Vitol Group BV, la principal comercializadora de petróleo independiente del mundo, hizo objeciones a Shell el año pasado, según actores del mercado.
“En el Reino Unido hay regulaciones y normas muy definidas que prohíben la manipulación de los mercados de productos primarios físicos como el mercado de crudo Brent”, dijo Shell en su declaración.
La compañía señaló que cumple con todas las normas y regulaciones del mercado.

