EDUCACIóN

‘Sistema educativo panameño es obsoleto y cargado de contenido’

‘Sistema educativo panameño es obsoleto y cargado de contenido’
‘Sistema educativo panameño es obsoleto y cargado de contenido’

Entre 2013 y 2017 se matriculó en las universidades del país un promedio de 150 mil estudiantes. Pero no todos culminaron sus estudios.

Durante el periplo universitario, un puñado de jóvenes se queda en el camino. De acuerdo con datos de la Contraloría General de la República, las universidades nacionales gradúan a aproximadamente 30 mil profesionales por año.

‘Sistema educativo panameño es obsoleto y cargado de contenido’
‘Sistema educativo panameño es obsoleto y cargado de contenido’

Es decir, menos de la mitad de los estudiantes que ingresan a la educación superior logran culminar el ciclo.

Expertos coinciden en que el abandono es un indicador de las fallas persistentes en el sistema educativo panameño.

Liz Reisberg, consultora internacional del Banco Mundial (BM) en temas de educación superior, sostiene que el modelo de la educación universitaria en Panamá pertenece a otra época. Se quedó en los tiempos previos al internet y los cambios generados en las economías por la tecnología. Es un modelo cargado de mucho contenido. Además, presenta muchos desafíos en materia de calidad, dijo.

Según un estudio del Banco Mundial, Panamá es el país latinoamericano con la mayor proporción de adolescentes que ve la educación como una “pérdida de tiempo”.

Reisberg explica que una de las cosas por las que los jóvenes están subvalorando la educación es porque no están enganchados, y no están enganchados porque las clases son aburridas.

Escuchar hablar a un docente durante 50 minutos o dos horas es aburrido. Además, en esta generación, que tiene la capacidad de mantener su concentración por cinco minutos o menos, es necesario ser más activo.

Hay que cambiar a clases didácticas. De esa manera, los jóvenes estarán más entusiasmados, enganchados y aprenderán más, dijo.

La investigadora, quien de la mano de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó los resultados de un estudio sobre el diagnóstico de la educación superior en Panamá, sostiene que el sistema educativo tiene que generar cambios en el entorno institucional y curricular, para mantener la competitividad del talento local.

“Con los avances de la inteligencia artificial y la robótica, vamos a ver muchos cambios en las carreras tradicionales, desde ingeniería y medicina, hasta historia. No podemos predecir cuáles son las carreras y profesiones del futuro, sin embargo, necesitamos enfocarnos en competencias transversales, de tal manera que puedan ser adaptadas a las nuevas carreras”, dijo la experta en educación superior.

Esto requerirá de la participación de los docentes, asegura. “Los profesores tienen que contribuir al desarrollo de esas nuevas capacidades, que permitan al estudiante que sale de la universidad seguir aprendiendo a lo largo de la vida. Tenemos que reforzar la capacidad de base, pero no tan detallada como antes, porque no tiene sentido extender una carrera que probablemente no va a existir en 10 años”, añade la experta.

Según datos de la Contraloría General, el promedio anual de contratación de profesionales universitarios pasó de 34 mil por año, hace una década, a un promedio de 13 mil en los últimos cinco años, lo que deja en evidencia el divorcio existente entre el sistema educativo y la realidad laboral del país.

El economista y especialista en educación superior Pablo Lavado, quien también participó en la investigación, destacó la importancia de converger la oferta educativa y la demanda laboral para dinamizar la economía nacional.

Explica que uno de los desafíos de la educación superior panameña es adecuar el currículum con la demanda del sector productivo.

“Esto viene primero por una renovación como consecuencia de la evolución tecnológica e innovación. Los currículum ahora tienen que vincular no solo el conocimiento duro, también las habilidades digitales en todas las carreras. Además, incorporar el tema del desarrollo en habilidades blandas. Hay que enseñarle a los jóvenes a trabajar en equipo, la responsabilidad, disciplina, perseverancia, actitudes que también está demandando el mercado laboral”.

Pero estas transformaciones no se logran solas, dijo Lavado. “Es un trabajo conjunto entre las empresas y universidades. Son variables que tienen que revisarse constantemente”.

Lavado también apunta a otros factores que influyen en la caída de los retornos de la educación superior. “Puede que la calidad de profesionales que están generando las universidades no es la adecuada; quizás las carreras que se están ofreciendo o que están tomando los estudiantes no son las que demandan las empresas o que hay una mayor demanda por mano de obra no calificada. Frente a esto, las universidades deben elevar los estándares de calidad, adaptarse a las nuevas tecnologías e innovaciones y pensar qué es lo que va a demandar el mercado laboral. Eso lo va a conocer a partir de la relación que mantenga con el sector productivo del país”, acotó.

La falta de recurso humano capacitado es una constante entre las multinacionales que arriban al país. Apuntar a estos cambios desde las universidades ayudará al crecimiento económico y la competitividad del talento panameño.

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