Starbucks anunció el recorte de 600 puestos de trabajo de su plantilla, compuesta por más de 170 mil empleados, como parte de un proceso de reestructuración interna.
En un comunicado remitido a sus trabajadores, la famosa cadena de cafeterías con sede en Seattle detalló que su intención es reestructurar las operaciones en Estados Unidos (EU), para que quede dividida en cuatro áreas geográficas de negocio, en lugar de las dos actuales.
Como parte de ese proceso, la compañía suprimirá 220 puestos de trabajo ocupados, así como 380 que en la actualidad están vacantes.
Tras este anuncio, los títulos de la compañía caían en el mercado tecnológico del Nasdaq un 2.3% y se cambiaban a 17.85 dólares por acción.
El mes pasado la cadena de cafeterías anunció que su fundador y presidente, Howard Schultz, asumiría el puesto de consejero delegado, ocupado hasta entonces por Jim Donald, en un momento en que la competencia hace flaquear el modelo de negocio del líder estadounidense en el sector.
Por su parte, McDonalds planea instalar barras de cafetería en sus cerca de 14 mil establecimientos en EU con el ánimo de competir con Starbucks.
El negocio de la compañía atraviesa un débil momento, tras años de fuerte crecimientos y afectado por la caída de sus ventas en EU, el encarecimiento de sus materias primeras y la competencia de otras compañías.
PREVISIONES
Por otra parte, las previsiones sobre el futuro económico de EU siguen siendo pesimistas.
Según Merrill Lynch, EU está en una recesión que podría ser mucho peor a la que enfrentó en el 2001 y estar cerca de la aguda caída económica de los años 90.
El banco también dijo que debido a esto, la Reserva Federal de EU permanecería en una "modalidad de agresivos recortes de tasas", bajando las tasas en 50 puntos básicos el 18 de marzo.
Merrill argumentó que la desaceleración del sector manufacturero en la zona norte de la costa este mostró un "colapso en la confianza empresarial" a niveles no registrados desde la recesión de la década de 1990.
"Un retiro en el panorama de esta magnitud podría ser extremadamente corrosivo para la economía debido a que significa obturar la producción, rebajar drásticamente los inventarios, mayores recortes de empleo e incluso cancelar los planes de gasto de capital", dijo Merrill en un informe.

