El panorama actual es delicado, exigiendo la actuación responsable de la sociedad panameña en su conjunto, a fin de evitar que los elementos se conviertan en una tormenta perfecta. Los recientes eventos judiciales han trascendido a la esfera política, tanto por la naturaleza y origen de sus causas como por sus actores. Esto incrementó el riesgo político a tal nivel que algunos analistas consideran la existencia de un paralelismo entre el entorno político actual y el que prevalecía en marzo de 1968. Las circunstancias no son similares. En 1968 se estaba en medio de una álgida campaña electoral, la Asamblea cambió súbitamente de oficialista a opositora, la economía experimentaba la mayor expansión observada en Panamá y existían otras 470 razones que orientaban el norte de las actuaciones políticas. Sin embargo, hoy existe una situación delicada: clamor en la sociedad por un sistema de justicia en donde exista certeza del castigo, pero respetando las garantías en los procesos, desconfianza en las instituciones y reclamos continuos de solución a los problemas básicos como salud, educación, transporte, agua y seguridad. Adicionalmente, la economía muestra síntomas de ralentización, consecuencia tanto de factores externos como internos, reflejado en los siguientes indicadores:
a) Disminución de la tasa de crecimiento: Por tercer año consecutivo el crecimiento del PIB es menor que el del año anterior. b) Desocupación laboral: Según la encuesta de hogares, en agosto de 2016 los desocupados se incrementaron en 10 mil 926 personas con relación a 2015.
c) Actividad hotelera: Durante los 11 meses de 2016, el número de habitaciones ocupadas se redujo en 9.2% en comparación al mismo periodo de 2015. d) Zona Libre de Colón: En 2016, la actividad comercial de la zona franca decreció en 9.6% contra 2015.
e) Exportación de bienes: En los primeros nueve meses de 2016, las exportaciones disminuyeron en 14.8% en comparación con 2015.
f) Exportaciones de servicios: Hasta septiembre de 2016, la reducción en estas exportaciones fue de 2.5% en relación con 2015.
Si la situación política no se soluciona, el riesgo de que el entorno económico se agrave, aumenta.
Esto solo se puede evitar con la unidad de todos los panameños. De esta manera la economía podrá retornar a la senda del crecimiento experimentado en los últimos años, mantener los niveles de atracción de inversiones extranjeras, reforzar y relanzar nuestra deteriorada plataforma de servicios internacionales y crear consensos para reformar la seguridad social, el sistema educativo y el régimen laboral. De lo contrario, estaremos frente al desarrollo de una tormenta perfecta.