Las fábricas en todo el mundo se reactivaron o al menos mantuvieron la actividad en enero y algunas registraron sus niveles más altos en varios años, mientras una serie de riesgos políticos amenaza a la economía.
El creciente proteccionismo de Estados Unidos, las preocupaciones sobre cómo concluirán las negociaciones de Reino Unido para salir de la Unión Europea, y las elecciones nacionales en las mayores economías europeas están entre los próximos eventos a enfrentar.
Pero al entrar a 2017, el crecimiento económico cobró impulso, según sondeos publicados esta semana, ampliando el movimiento desde el año pasado gracias a un repunte en el consumo.
Las industrias en Estados Unidos, la mayor economía del mundo, el mes pasado aumentaron su actividad más rápido que en cualquier momento desde fines de 2014; emplearon a muchos más trabajadores de lo previsto y vieron una mayor demanda de sus productos.
Por su parte, las fábricas de la zona euro registraron su tasa de actividad más veloz en casi seis años, la actividad china se expandió por sexto mes y el crecimiento de las manufacturas japonesas fue el mayor en casi tres años.
Incluso en Gran Bretaña, donde una caída en la libra esterlina desde el referéndum de junio alimentó el mayor aumento de los costos de las fábricas el mes pasado, el crecimiento se mantuvo robusto.
“Hasta ahora el impulso es bastante fuerte en el inicio de 2017”, comentó Jacqui Douglas, de TD Securities.
“Pero los riesgos políticos definitivamente son algunos de los mayores este año y dadas las sorpresas que tuvimos en 2016, es realmente difícil saber qué nos espera”, agregó.
Entre los eventos inesperados del año pasado figuró la decisión de Reino Unido por abandonar la Unión Europea en un referendo y la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, ambos considerados como resultado de una ira antisistémica entre votantes que se sienten marginados de la riqueza de las naciones.
El índice final de gerentes de compras del sector manufacturero para la zona euro elaborado por IHS Markit subió a 55.2 en enero desde 54.9 en diciembre, a su nivel más alto desde abril de 2011.
El PMI fabril de Markit/CIPS para Reino Unido bajó a 55.9 desde el máximo de dos años y medio de diciembre de 56.1, igualando el pronóstico consensual de un sondeo de Reuters. Cualquier cifra sobre 50 indica crecimiento.
En tanto, para Estados Unidos, el Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM, por su sigla en inglés) dijo que su índice de actividad fabril nacional aumentó 1.5 punto porcentual el mes pasado, a una lectura de 56.0, el nivel más alto desde noviembre de 2014.
Al otro lado de la frontera, en México, el crecimiento de la manufactura se aceleró en enero desde un mínimo de tres años. La demanda desigual de las exportaciones de fábricas mexicanas ha incidido en este resultado y Trump ha añadido incertidumbre al amenazar con imponer aranceles.
OPTIMISMO EN JAPÓN
El Banco de Japón (BoJ) decidió mantener sin cambios su política monetaria intervencionista para respaldar a la estancada tercera economía mundial , aunque elevó ligeramente su previsión de crecimiento a pesar de la “incertidumbre Trump”.
En su informe semestral publicado al término de dos días de reuniones, el banco central nipón anticipó un PIB en alza de 1.5% para el ejercicio de abril de 2017 a marzo de 2018, en vez de 1.3%.
El BoJ justifica el cambio por “una mejoría de la coyuntura externa y una depreciación del yen” favorable a las empresas exportadoras.
Concretamente, ello se traduce por “una recuperación de las exportaciones y un mejor ánimo en el ámbito empresarial” que parece menos reticente a invertir.
Poco tiempo antes, el gobierno anunció una mejoría de la producción industrial en diciembre (+0.5% en un mes).
El banco central anticipa además un impacto positivo sobre la demanda de los Juegos Olímpicos de Tokio.
Acerca de la inflación, el BoJ mantuvo sin cambios sus proyecciones (+1.5% en 2017 - 2018), admitiendo su incapacidad para vencer a la deflación: los precios al consumo registraron en 2016 su primer retroceso anual en cuatro años. En noviembre, por enésima vez, el plazo para alcanzar la meta de 2% fue aplazado a marzo de 2019, es decir, cuatro años más tarde con relación al calendario inicial.
El comunicado del BoJ, redactado en términos escogidos con precisión, omite mencionar la situación en Estados Unidos, donde el nuevo presidente Donald Trump multiplica las declaraciones proteccionistas y criticó a Japón, acusándolo de prácticas desleales.
Interrogado esta semana en el Parlamento, el ministro japonés de Finanzas, Taro Aso, calificó a Trump de “factor importante de incertidumbre”.
El primer ministro Shinzo Abe se reunirá el 10 de febrero con el presidente norteamericano para defender la posición japonesa.
En materia monetaria, el banco central decidió ganar tiempo manteniendo intacta su ofensiva destinada a estimular el crédito -y por lo tanto la economía - conforme a los pronósticos de 42 economistas consultados por la agencia Bloomberg.
Sus miembros mantuvieron por un lado las tasas negativas en -0.1%, penalizando a los bancos que inmovilizan dinero en las arcas del BoJ.
Por otro, prolongaron el programa de compra masiva de activos - unos $711 mil millones - para que las tasas de las obligaciones soberanas a 10 años se sitúen alrededor de cero.
INDIA SE FRENA
El crecimiento de India, uno de las más rápidos en la átona economía mundial , se frenará este año fiscal según proyecciones oficiales, un fenómeno que puede agravarse por las consecuencias de la controvertida desmonetización del país decidida a fines de 2016.
Según estadísticas oficiales, “la tasa de crecimiento del PIB (...) para el año 2016-17 se ubica en 7.1% contra 7.6% en 2015-16”, indica un comunicado del Ministerio de Finanzas, que precede a la presentación del presupuesto al Parlamento.
Pero “esta estimación está basada principalmente en las informaciones sobre los siete-ocho primeros meses” del año fiscal (1 abril-31 marzo), precisa el texto.
Por tanto, no toma en cuenta el brutal freno al consumo que provocó la radical desmonetización de 24 mil millones de billetes, anunciada en noviembre.
La tasa final para el actual ejercicio será“menor en al menos 50 o 60 puntos de base” (0.5%-0.6%), asegura Ashutosh Datar, economista de IIFL Institutional Equities. Este freno haría retroceder a India -país con mil 300 millones de personas- al segundo lugar de los crecimientos más rápidos de las economías desarrolladas del globo, detrás de su vecina China. Un comunicado del gobierno reconoce el “impacto negativo” que esta desmonetización tendrá sobre el crecimiento indio, aunque asegura que sus efectos serán “transitorios”. En este contexto, el Gobierno indio augura un crecimiento del 6.75% a 7.5% para el ejercicio 2017-2018, que se inicia el próximo 1 de abril.



