VALOR RAZONABLE

Una alternativa en un mundo de bajo rendimiento

La gran crisis financiera de 2008 obligó a los bancos centrales de todo el mundo a bajar las tasas de interés para apoyar a sus respectivas economías. Desde entonces, las tasas en general se han mantenido bajas y esto ha significado un golpe importante para el ahorrista común, que depende de los “flujos” que producen sus ahorros. Para ponerlo en números, en los años antes de la crisis, el bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años ofrecía un rendimiento de aproximadamente 4.5%, mientras que en la actualidad es de tan solo 1.7%. Esto tiene un impacto directo, no solo en los ahorristas internacionales, sino también en los panameños, ya que una inversión popular como el depósito a plazo fijo local se basa en parte en estas tasas. Para ciertos ahorristas, la dolorosa realidad es que esta renta no es suficiente para mantener su estilo de vida. En muchos casos, la jubilación fue planeada asumiendo tasas más altas y el alza en el costo de la vida ha sido un segundo golpe.

Ante esta situación, lo que se ha visto es que muchos ahorristas han incrementado el riesgo en sus inversiones para lograr los mismos rendimientos del pasado. Esto se ha intentado lograr invirtiendo en emisores de menor calidad crediticia, alargando los plazos, productos estructurados, etc. Esto, con la idea de poder recibir “flujos” algo más atractivos, pero a la vez incrementando el riesgo y exponiéndose a perder gran parte de sus ahorros.

Una alternativa para el ahorrista es incluir acciones comunes de alta calidad en sus portafolios. Esto podría reducir el riesgo y mejorar las perspectivas de retorno.

En el siglo XX, una muestra de acciones como el S&P 500 logró un retorno anual del 10%, lo cual fue muy superior a todo tipo de activos como depósitos a plazo fijo, bonos, materias primas, bienes raíces, etc.

Muchos inversionistas no incluyen esta clase de activo en sus portafolios, ya que el precio de las acciones es volátil. Para el inversionista es importante definir el riesgo como la probabilidad de una pérdida permanente y no fluctuaciones transitorias en los precios.

Si son vistas como inversiones a largo plazo, un portafolio diversificado de acciones comunes es una inversión segura y que protege al inversionista contra la inflación. Esto, ya que al inversionista le corresponde su participación en las crecientes utilidades que generan las grandes empresas del mundo. Un portafolio con una combinación de activos líquidos, como efectivo o bonos a corto plazo, y acciones comunes debe ser una solución atractiva para el inversionista. La función de los activos líquidos es para que el inversionista pueda retirar fondos para sus gastos corrientes y no tenga que salir a vender activos en el momento menos indicado. Es decir, evitar que el inversionista sea un vendedor forzado.

El autor es financista

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