Con la culminación del año escolar, padres y madres buscan alternativas, bien para mantener a sus hijos ocupados –dependiendo de las necesidades y las posibilidades de las familias–, o bien porque los papás consideran beneficioso o incluso necesario que el niño asista a actividades que potencien su capacidad intelectual, creativa o física.
Una opción son los cursos y campamentos de verano.
Acodeco
“Los consumidores tienen derecho a exigir el costo y duración del curso; la metodología del aprendizaje; materiales didácticos y condiciones de pago.
Haga uso de sus derechos, tomándose el tiempo necesario para investigar las mejores ofertas”.
Laura Svartz, directora de la guía Abracadabra, asegura que hay un abanico de opciones para elegir.
“Los padres pueden escoger entre musicales; actividades recreativas; danza; arte y cocina; manualidades; experimentos científicos y actividades para el dominio escénico, entre otras opciones”, dijo.
Algunos empezaron su programa esta semana, aprovechando que desde finales de noviembre y principio de diciembre algunas escuelas terminaron su año lectivo.
“Hay actividades diarias, por semana o por mes”, precisó la directora de la guía para niños.
Los costos pueden variar, dependiendo de la academia o institución que lo brinde. Si la jornada es diaria, el costo promedio es de entre $19 y $22. A la semana se pueden conseguir actividades desde $60, mientras que al mes los costos pueden variar de entre $120 y $350.
Tanto autoridades como expertos en este tema recomiendan que antes de inscribir a sus hijos en este tipo de actividades, los padres deben visitar las instalaciones para estar seguros si son las más adecuadas para dejar a sus niños.
“Hay que conocer la institución, tener referencia de otras personas, conocer los directivos. Debemos saber a dónde estamos enviando a nuestros pequeños”, aseguró la psicóloga clínica Mayté Domínguez.
La experta también recomendó que las actividades sean apropiadas para la edad.
“A veces, nos olvidamos que los niños están de vacaciones. Si optamos por un lugar que sea educativo, procuremos también que sea dinámico. No se olviden de la parte física y recreativa para que los niños no se agobien de la parte educativa”, explicó la psicóloga.

