La energía solar fotovoltaica es ahora más barata que las nuevas plantas de energía alimentadas con carbón o gas en la mayoría de los países. Esta contundente afirmación se desprende del informe sobre perspectiva mundial de 2020 de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Se estima que el desarrollo de la energía solar durante los próximos 10 años tendrá un crecimiento de 12%. Por el contrario, se proyecta que la demanda de petróleo disminuya 8% y el carbón, un 7%, este año.
Estas proyecciones están hechas bajo la perspectiva de que el coronavirus se controlará gradualmente en 2021 y la economía regresará en 2023 a los niveles que tenía antes de la pandemia.
Consumo y demanda
1,160,366 clientes atienden las empresas Ensa, Edemet y Edechi en todo el país, según la ASEP.
40,738 kilómetros es la extensión de la red de distribución eléctrica en el país.
53%de los clientes de las empresas eléctricas se concentran en la provincia de Panamá.
1,600 MW fue la demanda máxima de energía el pasado 23 de octubre.
El informe explica que los proyectos solares ahora ofrecen algunos de los costos de electricidad más bajos jamás vistos. Esto se atribuye al apoyo de políticas y tecnologías que permiten un acceso barato a capital para energías renovables en los principales mercados.
Un panel solar que hace cinco años costaba hasta 500 dólares, hoy se puede conseguir en el mercado en menos de 100 dólares.
En la misma línea, la construcción de una planta solar para abastecer el mercado energético tiene costos inferiores y se puede poner en operación en menor tiempo que otras tecnologías.
“Veo que la energía solar se convertirá en el nuevo rey de los mercados eléctricos del mundo. Según la configuración de política actual, está en camino de establecer nuevos récords de implementación cada año después de 2022 ”, dijo Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, tras la publicación del informe.
Piden más acciones para reducir las emisiones al medio ambiente
A pesar de una caída récord en las emisiones globales este año, el mundo está lejos de hacer lo suficiente para ponerlas en un declive decisivo.
La recesión económica causada por la pandemia ha suprimido temporalmente las emisiones, pero la AIE advierte que “el bajo crecimiento económico no es una estrategia de bajas emisiones, es una estrategia que solo serviría para empobrecer aún más a las poblaciones más vulnerables del mundo”.
El organismo apunta a los gobiernos en la capacidad y la responsabilidad de tomar acciones decisivas para acelerar las transiciones de energía limpia y poner al mundo en el camino de alcanzar nuestros objetivos climáticos. Si la infraestructura energética actual continúa funcionando de la misma manera que lo ha hecho hasta ahora, se mantendría un aumento de la temperatura en 1.65 grados centígrados, sentencia.
En el escenario de políticas declaradas, las energías renovables cubrirían el 80% del crecimiento de la demanda mundial de electricidad durante la próxima década.
La energía hidroeléctrica sigue siendo la mayor fuente renovable, pero la energía solar es la principal fuente de crecimiento, seguida de la energía eólica terrestre y marina, según la AIE. Esto pone en desventaja a los combustibles fósiles que cada vez tendrán menos espacio como fuente de generación eléctrica.
“Si los gobiernos y los inversores intensifican sus esfuerzos de energía limpia de acuerdo con nuestro Escenario de Desarrollo Sostenible, el crecimiento tanto de la energía solar como de la eólica sería aún más espectacular y muy alentador para superar el desafío climático mundial”, afirmó Birol.
El enfoque de Birol va en el mismo sentido de las políticas energéticas que intenta impulsar la Secretaría Nacional de Energía, con la transición energética para los próximos 10 años, enfocada en las energías renovables, principalmente la fotovoltaica.
“Efectivamente, la energía fotovoltaica tendrá un rol cada vez más importante en nuestra matriz de generación en los próximos años, como lo demuestra que esta tecnología sea parte importante en 3 de las 5 estrategias de la Agenda de Transición al año 2030 [acceso universal, generación distribuida y la de innovación del sistema interconectado nacional]”, explicó el secretario de Energía, Jorge Rivera Staff.
En Panamá, la capacidad instalada del sistema hasta junio pasado, por tipo de planta, era de 46.4%, hidroeléctricas; 41.4%, térmicas; 7%, eólicas, y apenas 5%, fotovoltaicas.
Las cifras reflejan que existe espacio para seguir creciendo. Según el informe de ASEP, el 5% de solar lo generan más de 20 plantas fotovoltaicas construidas en distintos puntos del país, que en su totalidad aportan 185 megavatios al sistema, con mayor efectividad en la temporada seca.
Las estrategias promovidas por la Secretaría de Energía buscan fortalecer las condiciones de los consumidores, minimizar las barreras para el despliegue de la energía solar, no solo para la electrificación rural y para los parques de generación para el servicio público, sino también para el proceso de democratización del sistema por medio del autoconsumo de los usuarios eléctricos, que junto a la medición inteligente y el almacenamiento con baterías, permitirá la creación de la figura de los “prosumidores” en el mercado local.
Se le llama “prosumidor” al cliente que produce y consume su propia energía eléctrica con paneles solares o pequeños aerogeneradores. Incluso, cuando su producción de energía es insuficiente ya que no siempre el sol brilla o el viento sopla, también puede comprar energía de la red de las empresas distribuidoras, lo que lo convierte en productor y consumidor.
En Panamá, hay 999 clientes de autoconsumo de las empresas Edemet, Edechi y Ensa, que se pueden catalogar como “prosumidores”, porque tienen sistemas fotovoltaicos instalados en sus residencias y locales comerciales que suman 39 megavatios, según el último informe de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP).
Cada cliente cuenta con un medidor bidireccional en sus locales o residencias, que permite medir la energía que generan sus paneles para inyectarla a la red eléctrica y la energía que consumen. Con este mecanismo, cada mes de facturación la empresa distribuidora o el cliente sabe cuánta energía entregó a la red y cuánta recibió. Si la energía consumida es mayor a la producida por sus paneles, debe pagar la diferencia.
En algunos casos, hay clientes residenciales con un consumo por arriba de los 500 kilovatios horas al mes y apenas deben pagar 5 dólares de factura eléctrica. Ellos han tenido que hacer inversiones de más de 5 mil dólares, pero en pocos años observan la recompensa.
El costo de la inversión será proporcional a su consumo y el ahorro que desean generar. De allí que tenga sentido lo que llaman la democratización del sistema.
“No solo estamos apostando a la fotovoltaica, sino también al desarrollo de un plan nacional de calentamiento solar de agua en nuestro país”, añadió Rivera Staff.
Efectos de la crisis
En el caso de Panamá, el impacto de la pandemia en las inversiones energéticas, para generación y transmisión, por el momento se ha reflejado en el aplazamiento temporal de algunos de los proyectos, informó Rivera Staff. En distribución también se está evaluando los ajustes que hay que realizar en función de la realidad tarifaria.
“En general, con los datos que se están manejando, se deberán retomar con fuerza las inversiones a partir del próximo año. La agenda de transición energética tiene todo el potencial de servir como palanca para la recuperación económica del país”, añadió.
Sobre los efectos a nivel global, la AIE prevé que la demanda mundial de energía se reducirá 5% en 2020, las emisiones de CO2 relacionadas con la energía en 7% y la inversión en energía, un 18%.

