Un barco de exploración turco abandonó una zona disputada entre Grecia y Turquía en el Mediterráneo oriental, lo que había causado graves tensiones entre ambos países, decisión saludada ayer por el primer ministro griego como “primer paso positivo”.
Turquía y Grecia, ambos miembros de la OTAN, están enfrentados a propósito de yacimientos de hidrocarburos en el Mediterráneo oriental. La tensión entre los dos países se había acrecentado cuando Turquía envió el 10 de agosto este barco de prospección sísmica, el Oruc Reis, acompañado de buques de guerra, a aguas reivindicadas por Grecia, lo que hizo que Atenas lanzara maniobras navales.
El ministro turco de Defensa Hulusi Akar, en declaraciones ayer a la agencia Anadolu, dijo que la partida del barco no significa que Turquía “renuncia a sus derechos” en la zona.
