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El escenario de la negociación

De las 153 cláusulas convocadas, quedan pendientes tres que están vinculadas al salario y los contratos laborales. El tiempo marcha en contra de la economía, el sector y los trabajadores. Nadie gana con una huelga.

El escenario de la negociación
En 2018, cuando el sindicato convocó a una huelga por un mes, la industria dejó de realizar actividades productivas por un valor de $270 millones. Archivo

El llamado a huelga de los trabajadores sindicalizados de la construcción traería la parálisis de unos 20 mil obreros activos en este momento, justo en medio de la débil recuperación económica que atraviesa el país.

En esta ocasión, como históricamente ha sucedido, la negociación colectiva Capac-Suntracs ha llegado al filo del vencimiento de su periodo sin que se tenga un acuerdo en lo que respecta a las aspiraciones salariales del sindicato.

Distantes posiciones

El Suntracs explicó a este diario que aspira a un incremento escalonado por cuatro años, que finalmente terminaría en $0.70 por hora.

La CAPAC mantiene una oferta $0.07 para el mismo periodo, considerando el actual estado de la economía y de la industria.

Este gremio ha dicho que los niveles salariales de los trabajadores de la construcción, aún sin el aumento propuesto, son de los más altos del sector productivo.

A los cuatro años de aplicado el aumento, al trabajador que gana $879.84 al mes se le terminará ajustando el salario a $894.40, según la oferta de la Capac. Con la propuesta del Suntracs, el monto se elevaría a $1,025.44 en 2025.

Estos cálculos no incluyen las prestaciones laborales y otros beneficios.

A diferencia de las últimas negociaciones, en las que habría mayor capacidad de maniobra entre las partes, en esta ocasión las presiones son más fuertes debido al clima de precios al alza y el costo de la inactividad durante varios meses en la pandemia.

Empresarios y trabajadores alegan estar atados de manos por el alza de precios generalizado que vive el país y las deudas acumuladas por la parálisis que provocó el Gobierno durante seis meses de confinamiento y cierre de actividades en 2020.

El pasado 8 de marzo concluyó el período de conciliación de la convención colectiva Capac -Suntracs, con la intervención del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel). Finalizado el período de mediación, el sindicato comunicó que, dentro de los 20 días siguientes a esta fecha, convocaría a una huelga general indefinida, debido a la falta de acuerdos en materia salarial.

Saúl Méndez, secretario general del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), explicó que esos 20 días concluyen el 5 de abril, pero deben hacer una declaratoria de huelga a más tardar el 18 de marzo, en caso de no llegar a un acuerdo.

Sin embargo, aclaró que “siguen negociando”. Méndez indicó que seguirán conversando las horas que sean necesarias, “porque la huelga no es el objetivo de la discusión; el fin es firmar el convenio colectivo. La huelga se dará si los empresarios no llegan con propuestas que puedan ayudar a salir de esta situación”.

En enero pasado, la Cámara Panameña de la Construcción (Capac) recordó que las cláusulas salariales representan temas tradicionalmente complejos y sensibles, que demandan los mayores esfuerzos de los equipos negociadores y de la comprensión objetiva sobre las posiciones asumidas por ambos sectores.

En el acto de toma de posesión de la junta directiva para el periodo 2022, Carlos Allen, presidente de la Capac, dijo a la membresía que para nadie era un secreto los difíciles momentos que atraviesa la industria, producto de la pandemia de la Covid-19, y que a pesar de los avances sanitarios alcanzados, la crisis continúa y las dificultades apenas empiezan a resolverse.

El sector de la construcción estuvo paralizado desde el 24 de marzo de 2020 hasta el 2 de septiembre de 2020, debido a las medidas anunciadas por el Gobierno, entre ellas el Decreto Ejecutivo 506 del Ministerio de Salud, para controlar la propagación del coronavirus.

El escenario de la negociación

Después de afrontar el pago de préstamos, el mantenimiento de equipos y gastos no presupuestados debido al alza de precios de varios productos, a raíz del incremento del combustible y la crisis logística a nivel global, las empresas alegan continuar sorteando reajustes para seguir en pie. Los trabajadores indican que ellos también han pasado por igual o peor situación, al no contar con los fondos de los que dispone una empresa y experimentar la subida de precios de medicamentos, transporte y alimentos.

De acuerdo con la Capac, las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) indican que un comparativo de aportes al producto interno bruto (PIB) por parte del sector de la construcción señala que en el tercer trimestre del 2019 alcanzó los $1,551.8 millones; en el mismo periodo del 2020 $450.2 millones, y en el 2021 se colocó en los $907 millones, muy por debajo de la cifra antes de la pandemia.

Otro indicador importante es el de las inversiones declaradas en la actividad para obtener aprobación de planos en el distrito de Panamá y media docena de los principales distritos del país. Mientras en el 2019 esta inversión declarada fue de $1,130 millones, en el 2021 cerró con apenas $772.6 millones.

Sin pretender demeritar los argumentos de las partes involucradas, René Quevedo, consultor empresarial y especialista del mercado laboral, dijo que las huelgas son nefastas para los esfuerzos por crear el clima de confianza necesario para reconstruir el empleo formal.

Recordó que la empresa privada sufrió la peor catástrofe laboral de su historia en 2020, en la cual 648 mil trabajadores asalariados perdieron sus empleos o se les suspendió temporalmente el contrato.

Por otro lado, hay que tener presente que Panamá experimenta crecimiento económico, pero una crisis laboral, a la vez. El 15.3% de incremento del PIB en el 2021 se debió al sector externo, concretamente a los mayores ingresos del Canal y las exportaciones de cobre de Minera Panamá.

En 2018, cuando el sindicato convocó a una huelga por un mes, la industria dejó de realizar actividades productivas por un valor de $270 millones. Además, para las constructoras, reabrir una obra puede resultar hasta 2.5 veces más costoso, después de pasar por una huelga.

El panorama es complejo, por lo que se hace necesario insistir en el diálogo, con miras a lograr acuerdos sostenibles que permitan superar el colapso del empleo formal privado, dijo Quevedo. Más que un problema de “empleo”, tenemos un problema de “confianza”, indicó.

El escenario de la negociación

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