Con el inicio de la temporada lluviosa, la mayoría de los lagos y embalses han aumentado su nivel, entre ellos los ubicados en las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro, que se utilizan para la generación de energía eléctrica.
En total son unas 50 hidroeléctricas, la mayoría de pasada (sin embalse) y el resto con embalses, que están aportando energía al sistema. Fortuna, Bayano, Estí, Changuinola, que son las más grandes con embalse tienen casi el 100% de potencia disponible, según el informe del Centro Nacional de Despacho de la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A.
Demanda de energía
1,526 MW Fue la demanda de energía en mayo, 20% menos si se compara con los 1,969 megavatios (MW) demandados en marzo pasado, cuando se declaró la cuarentena por la pandemia. En abril la demanda se colocó en 1,461 MW. En ambos casos la baja obedece al cierre de locales y oficinas.
Del total de la generación del pasado viernes, el 70% fue con hidroeléctricas y el sábado alcanzó hasta un 75%. Las eólicas y solares aportan un 6% y el resto es de térmicas. Es decir, las renovables aportaron cerca de un 80%.
Es un factor positivo para el ambiente porque es energía que se genera con menos emisiones contaminantes. Pero la pregunta que se hacen los consumidores es si al haber más generación con agua el precio del kilovatio hora será más bajo. Esto depende del precio que se haya adjudicado en el contrato que se ganó la hidroeléctrica cuando se hizo la licitación.
Los precios de la energía pueden estar marcados por varios factores: si en el momento de la licitación el petróleo tenía un costo elevado, lo más seguro es que la oferta de energía que había en el mercado en ese momento era más costosa.
En Panamá, el mercado de energía se desarrolla por libre oferta y demanda a través de contratos a mediano y largo plazo pactados entre los agentes en los cuales se definen precios para la energía y la potencia.
También existe el mercado ocasional o mecanismo donde se realizan transacciones de energía y de potencia dependiendo de los excedentes y faltantes que surjan en el mercado. Estos precios también están sujetos a la demanda del mercado y es donde las distribuidoras compran la energía que hace falta y no está contratada.

