Si hay algo seguro con la pandemia del coronavirus (Covid-19), es que no hay nada seguro.
Luego que el turismo panameño permaneció paralizado por 8 meses y retomara el proceso de apertura el 12 de octubre, nos enfrentamos a un escenario de incertidumbre, un sentimiento mortal para los negocios.
Los que vivimos del turismo regresamos con ganas de entrar en acción, de gritar a los cuatros vientos que estábamos de regreso con nuevas ideas, productos y con ganas de salir de la oscuridad.
Lamentablemente, a poco más de un mes de ese regreso, el Ministerio de Salud comienza a dar señales que podrían terminar con un nuevo confinamiento. Los contagios aumentaron, la capacidad de los hospitales disminuye y hay que ser sinceros; hay un sector de la población que no está cumpliendo con las medidas sanitarias de distanciamiento social y uso de mascarilla, que a la fecha son las únicas herramientas efectivas para frenar el avance de la mortal enfermedad.
Tras el encierro de 8 meses no podemos retroceder, tampoco podemos seguir viviendo con incertidumbre, con temores y sin proyecciones, lo que al final acaba con las esperanzas de traer turistas. Sencillamente no podemos hacer planes con el temor que de un día para otro se decrete una nueva cuarentena.
Ya hemos visto que el Gobierno no puede solo, y el sector privado no puede dejarlo seguir improvisando en la búsqueda de la salida menos dolorosa para el país.
Hay que unir esfuerzos, criterios, sentarse para armar un plan coherente. No podemos permitir políticas erróneas en un país donde la mayoría persigue el desarrollo contra una minoría de irresponsables.
Hay que aplicar sanciones drásticas para que los que insisten en no cumplir con las reglas sientan el peso de la ley. Debe mantenerse y reforzarse la campaña de buscar a los infectados que andan por nuestras calles. También hay que mejorar la logística de la entrega de las bolsas de alimentos y bonos para que no se convierta en un instrumento de la política barata.
Un punto en el que hemos fallado como país es la falta de campañas que enseñen a las personas a cuidar su entorno personal y familiar para no caer en las manos del mortal virus. Hay que insistir en el mensaje de que solo hace falta un segundo para contagiarse y por eso los mensajes de prevención deben ser constantes y directos.
No puedo cerrar este escrito sin mencionar las pérdidas que han dejado las lluvias en el país. Por este motivo es importante garantizar el uso correcto de los fondos para que se puedan atender estas emergencias y así garantizar la seguridad y salud de todos.
El autor es operador de turismo receptivo.
