FLUJO COMERCIAL EN TIEMPOS DE COVID-19

Integración regional, en riesgo

Integración regional, en riesgo
Después de 16 días de cierre, ayer se liberó el paso en los puestos fronterizos de Peñas Blancas y Tablillas, frontera entre Nicaragua y Costa Rica. AFP

La restricción unilateral de Costa Rica al transporte de carga terrestre reduce aún más las posibilidades de la integración centroamericana, justo cuando los países son azotados por la dramática caída del comercio a raíz del mayor periodo de confinamiento en un siglo.

Así lo advierten los miembros de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Exportadores de Centroamérica y el Caribe (Fecaexca).

Las disposiciones impuestas por Costa Rica están provocando que Panamá, Honduras y Nicaragua procedan a implementar medidas de reciprocidad que afectarán el esquema de integración regional y limitarán el comercio intrarregional, señalan los exportadores centroamericanos.

Todo inició cuando a mediados de mayo, el Gobierno de Costa Rica tomó la decisión de limitar el ingreso de transportistas extranjeros al territorio nacional, “con el propósito de evitar que las fronteras se convirtieran eventualmente en focos de contagio” del nuevo virus respiratorio Covid-19.

Luego de las quejas y las advertencias de lo que esto provocaría, Costa Rica anunció que flexibilizaría las medidas impuestas al transporte de carga panameño.

Sin embargo, los representantes de esta industria en el Istmo consideran que la contrapropuesta del país vecino “solo beneficia a los transportistas costarricenses” y que es “un guante hecho a su medida”.

De acuerdo con lo propuesto, los transportistas panameños solo podrían ingresar al territorio costarricense para entregar carga de productos peligrosos, a granel y refrigerados.

Balanza comercial

$37.7 millones envió Panamá en productos hacia Costa Rica en 2019, mientras que recibió productos por $471.9 millones de ese país, según cifras de la Contraloría.

100 viajes realizan por semana los transportistas panameños hacia Costa Rica. Del vecino país se registran 300 embarques hacia el Istmo. Igual cantidad de viajes realizan los conductores costarricenses con carga recogida en Panamá.

43 transportistas panameños se mantenían retenidos en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua. En fila para cruzar hacia centroamérica habían 17 camiones, mientras que 26 articulados estaban a la espera para regresar a Panamá. También se contabilizaban 20 furgones que estaban en los patios para hacer fila y continuar con el tránsito.

El resto de los productos se descargaría en los recintos fiscales habilitados por Costa Rica. Esto no tendría un sentido práctico.

Para retirar la mercancía de los recintos, los camiones deben ser conducidos por transportistas ticos, por lo que para las empresas sería más rentable pagarle a un conductor costarricense, quien de forma directa buscaría la mercancía en Panamá.

Mientras que Costa Rica asume esta postura, Panamá debía obligarse a garantizar la apertura de su mercado para que los conductores de Costa Rica descarguen y recojan mercancía en el territorio nacional.

Antonio García Prieto, presidente del Consejo Empresarial Logístico de Panamá (Coel), manifestó que la propuesta de Costa Rica es desproporcional y obstruye el flujo del intercambio comercial.

Andrés Muñoz, presidente de la Cámara Nacional de Transporte de Carga (Canatraca), profundiza en que Costa Rica no ha flexibilizado sus restricciones a los panameños. Por el contrario, le garantizó a sus transportistas mayores ingresos.

Costa Rica se mantiene en la disposición que establece el cambio de conductor una vez la mercancía ingrese a su territorio o la alternativa de entregar la carga en un recinto fiscal custodiado por un sistema de posicionamiento global (GPS, en inglés), servicio que ofrece una empresa habilitada por el Gobierno del país centroamericano.

Además, los conductores panameños no podrán levantar carga en Costa Rica. Los camiones deben regresar vacíos a Panamá.

“Y decir que los conductores panameños podrán entregar carga refrigerada, peligrosa o a granel en territorio costarricense es desventajoso porque las exportaciones de Panamá de este tipo de mercancía son casi nulas”, dijo Muñoz.

Mientras Costa Rica envía por semana 20 contenedores con ese tipo de carga, Panamá solo exporta 2 contenedores, detalló.

Ante el fracaso de las negociaciones, Panamá mantiene las medidas de reciprocidad a Costa Rica establecidas en las resoluciones N°136 y N°137 del 25 de mayo de 2020 de la Autoridad Nacional de Aduanas (ANA).

En las resoluciones se establece que los transportistas de Costa Rica no podrán levantar carga en almacenes fiscales, zonas francas y puertos ubicados en la República de Panamá.

Solamente se les permitirá el ingreso a territorio nacional para descargar mercancía en 17 depósitos aduaneros por un lapso hasta de 72 horas.

Para ingresar a territorio nacional, los conductores del país centroamericano deberán además cumplir con todos los protocolos de salud y trazabilidad establecidos por las autoridades panameñas para evitar el contagio de la Covid-19.

Con las restricciones de Costa Rica ahora son tres los países centroamericanos (Honduras y Nicaragua) que le prohíben a Panamá cargar mercancía en su territorio.

Nicaragua abre sus fronteras

En la mañana de ayer empezó a fluir el tránsito de los más de 1,659 furgones que estaban varados en Peñas Blancas y Tablillas, frontera entre Nicaragua y Costa Rica desde la segunda semana de mayo.

La frontera entre Costa Rica y Nicaragua fue bloqueada por transportistas en el lado nicaragüense, molestos por las condiciones impuestas por San José para evitar un aumento en los contagios de la Covid-19 en sus fronteras.

Según la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca), Costa Rica aceptó ampliar el plazo de permanencia de los transportistas extranjeros en su territorio a cinco días, como solicitó la Federación Centroamericana de Transporte.

Panamá mantenía cerca de 80 transportistas varados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua.

Edición Impresa