El sector de venta de autos panameño ha empezado a arrancar sus motores tras tres meses en los que la actividad estuvo prácticamente detenida.
Las cifras que comparten el Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República y la Asociación de Distribuidores de Automóviles de Panamá (ADAP) reflejan que en los meses de julio y agosto, coincidiendo con un mayor nivel de actividad, el mercado se ha empezado a mover, aunque los números están aún lejos de los registrados el año anterior.
Solo en el mes de julio se vendieron en el país 1,112 autos nuevos, principalmente autos regulares, como sedanes o coupés y vehículos tipo SUV. La cifra representa un repunte respecto de los 631 vehículos que se habían vendido en junio y de los escasos 96 autos nuevos vendidos en mayo, en pleno cierre de la economía por la pandemia.
Gustavo De Luca, presidente de la junta directiva de la ADAP, señaló a este diario que en julio todavía estaban cerradas las salas de venta, pero hubo algo de movimiento por ventas a través de canales digitales y por teléfono, con entrega a domicilio.
Aunque mejora respecto a los tres primeros meses de pandemia, cuando se compara la venta de julio con el mismo mes del año anterior, se sigue observando una notable caída.
En el séptimo mes de 2019 se habían vendido 3,964 autos nuevos, un 71.9% más que este año.
El presidente de la ADAP compartió los datos de agosto, que reflejan nuevamente cierta reactivación del sector. El mes pasado se vendieron 1,398 autos nuevos, por lo tanto la cifra vuelve a repuntar respecto al mes anterior, pero sigue todavía lejos de los 4,014 autos vendidos en agosto del año anterior.

El 17 de agosto los distribuidores de automóviles fueron autorizados para retomar la actividad en las salas de venta, lo que puede explicar los mejores números de agosto respecto de los meses anteriores de pandemia.
“Va a haber mejoras porque veníamos de un punto extremadamente bajo”, comentó De Luca, que valoró que solamente el hecho de tener libertad para abrir los negocios ya tiene un efecto. Anteriormente, “no teníamos la libertad de abrir nuestro propio negocio”, apuntó.
De Luca calcula que hasta fin de año se moverán en cifras similares a las de agosto, con ventas mensuales entre 1,400 y 1,500, y por lo tanto lejos de los registros de un año normal.
Antes de la pandemia, se calculaba que entre los distribuidores de autos representados en la ADAP y el resto deL sector automotriz empleaban a 14,000 personas.
De Luca señala que el sector ya venía protagonizando una caída en 2019 y luego se produjo la crisis de la Covid-19, por lo que “al final de la pandemia, no se puede descartar que los empleos hayan bajado”.
La venta de autos es una actividad directamente relacionada con el movimiento de la economía y para este año las estimaciones oficiales ya apuntan a una contracción del producto interno bruto (PIB) de 9%, mientras que el próximo ejercicio se produciría un repunte de 4.5%, por lo que para De Luca, tomará tiempo regresar a los niveles de ventas de 2019.

