A PROPóSITO...

La naturaleza tiene la receta para contener el cambio climático

Las soluciones a nuestros problemas muchas veces están a la vista, pero nos cuesta identificarlas o, simplemente, no queremos verlas.

Ante el enorme desafío del cambio climático, las soluciones se han centrado hasta ahora, principalmente, en el desarrollo de energías limpias y, en menor medida, en la sustitución de combustibles fósiles. Estas iniciativas han ayudado a reducir las emisiones de una industria muy contaminante, pero hay otros sectores que aún están en busca de una receta para avanzar en sostenibilidad y así cumplir con su cuota en la contención del problema.

Este es el caso de la agricultura, que tiene una parte de la responsabilidad del cambio climático, pero al mismo tiempo se ve fuertemente dañada por sus efectos, una situación que deja en evidencia la urgente necesidad de una transformación. Es justamente por eso que el sector se posiciona como una alternativa relevante en la solución del problema.

En las discusiones de la pre-COP 25, realizada en Costa Rica el pasado mes de octubre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) enfatizó la importancia de las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) para ayudar a disminuir las emisiones del sector, que representan, globalmente cerca del 23% de todos los gases de efecto invernadero, como también para su adaptación al cambio climático.

La organización destacó siete áreas que representan soluciones de alto impacto y ya disponibles.

Una de estas áreas es la restauración de paisajes degradados, un proceso en el que países de América Latina y el Caribe están comprometidos a avanzar. Adicionalmente a los beneficios ambientales, la restauración también ofrece una oportunidad para generar empleos e incorporar de manera efectiva a la población local y sus saberes en la acción climática.

Otra área es la que permite aumentar el stock de carbono en los suelos y que ayuda a aumentar la producción agrícola de manera más sostenible. Los suelos constituyen la mayor reserva de carbono terrestre, por lo que la propuesta de la FAO busca mejorar este proceso natural, evitando las emisiones y secuestrando carbono adicional de la atmósfera. Un ejemplo de lo anterior en América Latina y el Caribe es el “Quensungal”, una práctica de manejo de suelo aplicada en Honduras que ha demostrado un efecto muy positivo. Con éste se ha reducido la quema y mantenido la humedad y la biodiversidad de los terrenos, lo que finalmente se traduce en una mayor producción agrícola.

Estas son dos soluciones que están en la naturaleza, y que a través de la incorporación de innovación y tecnología se pueden maximizar para alcanzar la escala que se requiere en la necesaria transformación de la agricultura regional.

Reposicionar el papel de los recursos naturales es una estrategia viable y costo-eficiente para enfrentar el cambio climático, además de proporcionar una oportunidad para mejorar la producción y los ingresos de los agricultores.

A pesar de su enorme potencial, las soluciones basadas en la naturaleza reciben a nivel mundial solo el 3% de los fondos destinados para la acción contra el cambio climático.

Esta es una situación que puede resolverse con un cambio de mirada, de enfoque. Hemos dejado de ver y escuchar a la naturaleza. Solo tomamos y tomamos, sin devolver nada a cambio y ahora que nos da un aviso debemos atender el llamado y actuar.

El autor es Oficial de Cambio Climático y Recursos Naturales de la FAO

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