OPINIÓN. El grado de inversión es un indicio de que las cosas están mejor en Panamá, pero cuando revisamos la letra menuda nos damos cuenta de que otras parecen no cambiar.
La calificación positiva no es producto de una reducción en el monto de la deuda pública, sino en la relación con el PIB; y tampoco se debe a que hay un estado mucho más eficiente, sino de uno que tiene más ingresos.
Sin duda, el equipo del MEF a lo largo de varias administraciones ha demostrado profesionalismo, y este reconocimiento era su zanahoria. Pero quedan temas críticos en los cuales el Gobierno tiene que asegurar que no retrocede, si quiere mantener y mejorar el entorno macroeconómico, y en consecuencia, seguir escalando y no bajar en las calificaciones de riesgo crediticio.
Tener como objetivo el estado de derecho y el imperio de la ley, asegurar un poder judicial sano e independiente, formar una administración transparente de los fondos públicos y permitir que sean los ciudadanos los que decidan su quehacer económico, social y cultural. De la mano va a eliminar las instituciones que dependen de una persona en particular, y fortalecer aquellas que ayuden a garantizar los derechos fundamentales de libertad y la propiedad privada en futuras administraciones.

